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Las 3 horas de terror que sufrieron en Senkata

El sábado 9 de noviembre los vecinos del Distrito 8, donde se halla Senkata, fueron los primeros en acatar la instrucción de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) alteña y bloquearon esa vía que conduce a Oruro. Unos días después, la medida se trasladó a la planta hidrocarburífera.

Pasarela desde ahí los militares habrían disparado.

Pasarela desde donde los militares habrían disparado. Foto: Álvaro Valero

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

23:09 / 02 de diciembre de 2019

En octubre de 2003, un convoy que luego fue bautizado como “La caravana de la muerte” burló el bloqueo en la planta de Senkata. El martes 19, entre las 10.20 y 13.30, los alteños intentaron evitar que 50 cisternas salgan del cerco. El saldo fue fatal.

El sábado 9 de noviembre, 10 días antes del 19, los vecinos del Distrito 8, donde se halla Senkata, fueron los primeros en acatar la instrucción de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) alteña y bloquearon esa vía que conduce a Oruro. Unos días después, la medida se trasladó a la planta hidrocarburífera que alimenta de gas, gasolina y diésel a La Paz y El Alto.  

Ese martes por la mañana, pocos vecinos hacían una vigilia en puertas de estas instalaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) a una hora de camino a pie desde la Ceja, debido a que según el dirigente Juan Luis Chipana ese fin de semana había empezado un acercamiento de diálogo con el nuevo Gobierno.  

La mayoría de la gente estaba en el Cruce a Senkata, en el corazón de ese gigante barrio alteño, pero aproximadamente a las 10.20 se vio a lo lejos humareda cerca de la planta. La noticia corrió como reguero de pólvora. “¡Están escapando las cisternas!”, gritaron.

Los movilizados corrieron hasta el lugar, distante a unos 15 minutos del Cruce Senkata, llegaron y fueron recibidos por una lluvia de gases lacrimógenos disparados por unos 50 policías. Unos intentaban prender fogatas, otros buscaban piedras y los más osados devolvían los gases. Ese fue el primer momento del tenso día.

Pasadas las 11.15, la muchedumbre cercó la planta de Senkata. Así se dio el segundo momento de la fatal jornada. Algunos arrojaban piedras a los vidrios y puertas del ingreso de la infraestructura, pero otros, en grupos de 20 y 30 personas, se asomaron al muro perimetral y empezaron a empujar. Así cayeron siete sectores de esa pared, el más grande boquete es de unos 100 metros (m) y el más pequeño de unos 10 m.

Un sector tumbado, el sitio hoy continúa resguardado.

Ese instante, según los familiares, testigos y David Inca, representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), comenzaron los disparos. “La gente contó que desde atrás del muro empezaron a lanzar gases lacrimógenos por arriba, la gente se asomó, empujó e hicieron caer la pared. Ahí es cuando salen los militares directamente a disparar”, describe el activista Inca.

Una de las primeras víctimas, de acuerdo con sus familiares, fue Edwin Jamachi. “Él salió de la casa a cobrar un dinero y pasó por la planta (de Senkata) donde recibió un disparo”, cuenta su hermana, que por temor a represalias no da su nombre. Los parientes de fallecidos, heridos y detenidos están temerosos, porque creen que podrían ser tildados de sediciosos.

DISPAROS. Entre las 11.00 y 12.00, según los familiares, murió también Clemente Mamani.

“Clemente fue baleado cerca de la riel (antigua vía férrea que pasa a unos 50 metros de la planta). Eso pasó después de que escaparon las cisternas, él ni siquiera estaba bloqueando”, detalla otro familiar que solicita anonimato.

Familiares de los fallecidos en la parroquia San Francisco.

La gente corrió hacia la izquierda, cerca de la antigua riel; otros por la derecha, hacia el poblado de Achocalla, y muchos retrocedieron hasta el Cruce a Senkata, donde nació el bloqueo el sábado 9 de noviembre.

El tercer momento se dio entre las 12.00 y 13.30, según el relato de Inca y los familiares de heridos y fallecidos. “Los militares salieron de la planta hasta la pasarela (en el centro de Senkata) para hacer un trabajo de dispersión, avanzando y disparando gases. Otros dispararon sus armas”, denuncia Inca. Según el representante de la APDHB, ese día hubo 60 heridos y al menos 11 fallecidos (una niña murió el miércoles). Oficialmente se conoce de 10 muertes.

“El helicóptero que estaba sobrevolando Senkata disparó también gases”, afirma un familiar de Juan José Tenorio, otra de las víctimas que pudo morir cerca de esa pasarela. Otros fueron heridos en la carretera que conduce al Puente Vela. “Una bala le atravesó el brazo y la pierna derecha a mi esposa”, relata su marido.

Algunas víctimas cayeron cerca de la planta y otros por el Cruce a Senkata y la parroquia San Francisco de Asís. “Mi hijo Pedro Quisbert murió cerca de la iglesia”, dijo su madre.

La larga noche del martes 19 de noviembre, mientras cinco cuerpos eran velados en la parroquia, el ministro de Defensa Fernando López aseguró que de las Fuerzas Armadas no salió ni un solo disparo. Esa misma jornada, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) informó en La Paz que cuatro de los muertos en El Alto fueron por heridas de bala calibre 22 y 9 milímetros. Descartaron munición militar.

Este martes 26, el nuevo viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, dijo que tras ver las cámaras de seguridad en Senkata identificaron el uso de explosivos por parte de algunos bloqueadores y que algunos de ellos no eran alteños.

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