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A 30 años del retorno a la democracia, quedan tareas pendientes en materia económica y social

Analistas y congresistas consultados por La Razón Digital identificaron al menos unas 11 tareas pendientes: independencia institucional, unidad nacional, perfeccionamiento de la inclusión social, perfeccionamiento de las autonomías, tolerancia, participación social, lucha contra la corrupción, generación de empleos, involucramiento de la ciudadanía en las políticas de Estado, mayor producción y transparencia.

La Razón Digital / Paulo Cuiza / La Paz

07:44 / 10 de octubre de 2012

Un día como hoy, hace 30 años, se cerró una etapa oscura de la historia boliviana, protagonizada por gobiernos de facto que sembraron luto y dolor en miles de familias. El 10 de octubre de 1982 la sociedad civil organizada recuperó la democracia, que en 30 años de vigencia consolidó avances en materia de derechos políticos, aunque dejó tareas pendientes en materia social y económica, coincidieron analistas y congresistas.

Es el periodo más prolongado de institucionalidad en la historia del país. El padre Luis Espinal y el parlamentario Marcelo Quiroga Santa Cruz fueron dos de cientos de víctimas fatales que impulsaron el retorno de la democracia al país, encarando a las dictaduras militares.  

Los analistas y congresistas consultados por La Razón Digital identificaron al menos unas 11 tareas pendientes: independencia institucional, unidad nacional, perfeccionamiento de la inclusión social, perfeccionamiento de las autonomías, tolerancia, participación social, lucha contra la corrupción, generación de empleos, involucramiento de la ciudadanía en las políticas de Estado, mayor producción y transparencia.

“En mi opinión, las tareas pendientes son principalmente mejorar el nivel de institucionalización. Creo que la nueva institucionalidad a raíz del Estado Plurinacional todavía no está teniendo los éxitos necesarios; es más, creo que se entró a un proceso de desvalorización”, opinó el analista político Marcelo Silva.

El politólogo cruceño Luis Andia consideró que hace falta “construir un país de unidad nacional”. “Hemos avanzado en términos de reconocimiento de las minorías o de grupos sociales que antes eran ignorados (…) pero lo que nos está faltando es la capacidad de construir un proyecto de unidad para avanzar como Bolivia”, argumentó.

En octubre de 1982 Bolivia recuperó la vida política institucional. Esa fecha, el general Guido Vildoso entregó a  Hernán Siles Suazo la presidencia del Estado. Suazo había ganado  las elecciones generales de 1980, pero un golpe de Estado organizado por el exgeneral de Ejército, Luis García Mesa, truncó su posesión.

Así dio comienzo a un largo período democrático que en 30 años experimentó subidas y bajadas, con hechos que marcaron la historia del país, como la relocalización de los trabajadores mineros en 1985, la nacionalización de las empresas nacionales entre 1993 y 1997, la ‘guerra del agua’, ‘febrero negro’ y la ‘guerra del gas’ en 2003, hechos que reconfiguraron un nuevo escenario político en el país.

“Falta mucho por trabajar, sobre todo en la independencia de poderes”, insistió el exdefensor del Pueblo, Waldo Albarracín. Esgrimió que actualmente el Órgano Judicial y el Ministerio Público actúan en función de lo que diga ‘el gobernante’. “Hay casos de corrupción aún no solucionados, hay violación a derechos humanos, continúan las asimetrías sociales y la intolerancia sigue vigente”.

Para el politólogo Carlos Hugo Molina, lo que Bolivia necesita para afianzar la democracia en los próximos decenios es enfocar el trabajo en dos áreas: eficacia a la hora de administrar sus recursos económicos y transparencia institucional.

“La gente necesita desarrollar sus capacidades. Necesitamos gestión, economía, competitividad, inversiones, procesos de desarrollo territorial”, argumentó.

Desde la óptica de la oposición política, el Gobierno debería olvidar sus ‘rencores’ y reconocer que existen minorías. “El sistema democrático es de pesos y contrapesos y si solo existen los pesos sin contrapesos no hay democracia; pero lo interesante es que el MAS está perdiendo sus dos tercios, eso nos permitirá hacer de contrapeso. Ojalá que de aquí en adelante el MAS se convierta en un partido político que respete a las minorías”, dijo el exjefe de Bancada de Convergencia Nacional (CN) en Diputados, Osney Martínez.

El analista Idón Chivi, en un artículo denominado ‘Democracia en Bolivia: Entre memoria política e historia constitucional’, resalta que para Bolivia el 10 de octubre no sólo representa la consolidación de las elecciones de 1980, sino el cierre definitivo de un largo periodo de oscuridad militarista, autoritarismo, corrupción y narcotráfico.

“La democracia en Bolivia ya no es una pesadilla neoliberal, sino la realidad de un sueño llamado gobierno del pueblo, desde el pueblo, con el pueblo. La democracia en Bolivia es de los invisibles e invisibilizados; despreciados y depreciados entran en la historia y en la revolucionan, a mano y sin permiso. La democracia en Bolivia ha decidido descolonizarse, hacerse indígena y popular”, manifiesta.

Para Silva, es importante trabajar en fortalecer los procesos de pluralismo y tolerancia política, “Debemos aprender, tanto Gobierno como oposición, a ser tolerantes con las diversidades políticas (…) Los bolivianos somos pocos tolerantes y poco receptivos al pluralismo”, alertó.

A Siles le sucedieron ocho presidentes, producto de siete procesos electorales: Víctor Paz Estenssoro (1985-1989), Jaime Paz Zamora (1989-1993), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), Hugo Banzer Suárez (1997-2001), Jorge Quiroga Ramírez, por sucesión constitucional (2001-2002), nuevamente Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), Carlos Mesa (2003-2005), Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006), los dos últimos también por sucesión constitucional, y Evo Morales (2006-2009), cuyo segundo mandato está en curso desde enero del 2010.

El 6 de agosto Morales anunció en Oruro que al menos permanecerá en el Gobierno hasta el 2025 y se puso como una meta erradicar la extrema pobreza en Bolivia. Morales fue elegido con el 54% de los votos para su primer mandato (2006-2009, recortado por acuerdo para poner en vigencia la nueva Constitución) y reelegido con el 64% para la gestión 2010-2015.

Según el politólogo Ludwing Valverde, la democracia en Bolivia experimentó avances importantes, como la aplicación de sistemas democráticos como la Participación Popular, la democracia participativa y la democracia comunitaria.

“La democracia boliviana está en construcción permanente. Es una democracia que ha ido evolucionando, se ha ido ampliando y consolidando. Empero no es una democracia que ha llegado a su último nivel porque aún se debe esperar los resultados de la democracia comunitaria. Pero no cabe la menor duda que existen retos como la aplicación de la Ley Marco de Autonomías. Otro de los retos es que los ciudadanos intervengan en los asuntos del Estado”, señaló Valverde.

Según Molina, la autonomía es un instrumento de gestión para mejorar el desarrollo de los departamentos a través de sus propias visiones. “Bolivia tiene una capacidad de enorme en cuanto al turismo y no la utilizamos de manera adecuada o correcta. Los 327 gobiernos municipales tienen entre sus planes de desarrollo ejecución en materia de turismo, pero implica más que todo orientación de recursos, políticas públicas e inversiones”.

Entre tanto, asambleístas del Movimiento Al Socialismo (MAS), como Roberto Rojas y Eleuterio Guzmán, coincidieron en que aún falta profundizar el proceso de cambio iniciado en 2006. Guzmán resaltó que a diferencia de los otros gobiernos de turno desde el retorno de la democracia, el actual régimen de Morales no impone sino consulta para la aplicación de políticas.

“En estos años hemos generado espacios democráticos, como la elección por el voto de autoridades judiciales. Antes se repartían los cargos. Hemos implementado leyes regionales, departamentales y nacionales. Antes, cuando se erradicaba coca había muertos ahora no, todo es consensuado. Lo que nos falta es la socialización de las leyes, estamos informando pero todavía falta”, declaró Guzmán.

Si bien la elección de Morales como presidente en diciembre de 2005 significó una ruptura con el proceso neoliberal que dominó la económica boliviana desde 1982 hasta 2005, para el diputado del Movimiento Sin Miedo (MSM), Fabián Yaksic, aún no se logró consolidar una participación ciudadana fuerte en lo que respecta a las políticas de Estado.

“Por eso nosotros hemos presentado dos proyectos de ley: Uno para la puesta en marcha de instituciones de la democracia como los referéndums, cabildos, asambleas; lamentablemente estos institutos no han sido aplicado. El otro es para reconocer el voto blanco porque el ciudadano puede también cuestionar el sistema democrático”, afirmó.

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