Seguridad nacional

Acusan a 6 exjefes militares de ser asesinos de Espinal

Crimen. Gobierno y APDHB piden indagar la revelación de Meleán

Víctima. El jesuita Luis Espinal Camps, cuando dirigía una película. El padre fue asesinado en 1980.

Víctima. El jesuita Luis Espinal Camps, cuando dirigía una película. El padre fue asesinado en 1980. Toma de Archivo-Andrés Rojas.

La Razón (Edición Impresa) / Williams Farfán / La Paz

03:29 / 07 de octubre de 2015

El coronel (p) Roberto Meleán, que cumple su condena en el penal de Chonchocoro por delitos cometidos durante la dictadura de Luis García Meza (1980-1981), reveló que seis militares están implicados en el asesinato del padre jesuita Luis Espinal. El Gobierno y la APDHB piden indagar.

El sacerdote fue asesinado el 21 de marzo de 1980 por un grupo de paramilitares que lo secuestró en la zona de Miraflores, en la ciudad de La Paz. Al día siguiente, su cuerpo sin vida fue encontrado en el camino hacia el nevado Chacaltaya, más arriba de la zona Plan Autopista.

“(Espinal) iba a denunciar el negociado que hacían con los aviones Hércules C-130, es decir que estas naves debían ser alquiladas e iban a ir a diferentes países. Entonces, ante la gravedad de esa denuncia que había en la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), el entonces comandante, coronel Jaime N. de G. tomó la medida para mandarlo a matar, también decidió el coronel Freddy Q. R.,  (ambos son) los autores intelectuales del hecho”, sostuvo Meleán tras asistir a una audiencia en un juzgado de La Paz.

Proceso. El acusador también indicó que los autores materiales del asesinato fueron los entonces coroneles Carlos U. B., Javier H. V. (Lince); Payo H. L. y su hermano.  Meleán explicó que en esa época la malversación en la FAB alcanzaba a cerca de $us 300.000, denuncia que habría causado la muerte de Espinal. “Yo quiero la verdad histórica de los hechos y lo declaro de forma patriótica a cambio de nada, de forma desinteresada. Si antes lo hacía me cortaban la cabeza, ahora sí puedo hablar”, dijo.

Frank Campero, abogado del militar sentenciado, anunció que en las próximas horas viajará a Sucre para dar a conocer la declaración de su cliente ante el Fiscal Superior, con el objetivo de que se inicie una investigación junto a un proceso judicial en contra de los responsables.

“Hasta el momento no hubo ninguna investigación y pedimos que se abra una causa, para la que se debe convocar a todo el entorno de Espinal, (de ese entonces)”, anunció Campero. Yolanda Herrera, past presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), puso en duda la revelación que hizo Meleán. No obstante, señaló que se debe cuestionar el porqué de la tardanza en las palabras y cuál es su objetivo.

“Efectivamente, debería hacerse una investigación sobre los datos que dio esta persona para corroborar y buscar justicia por todos los delitos que cometieron en la dictadura. Como Derechos Humanos exigimos que haya la voluntad política de parte del Gobierno para avanzar en la búsqueda de la verdad del hecho”, declaró Herrera a este diario. Agregó que ayudarán a continuar con una posible investigación de este caso para conocer la verdad.

El viceministro de Justicia, Diego Jiménez, sugirió que si hay algún indicio o algún criterio público sobre la declaración de Meleán, se deben tomar las acciones pertinentes y oportunas, debido a que todavía se habla de la importancia de saber la verdad y hacer justicia, consigna que apoya el Ministerio de Justicia.

“Si este militar reveló información se debe investigar, sabemos que muchas de las violaciones y desapariciones de toda la época de dictadura todavía están sin esclarecer. Si estas declaraciones tuvieran algún grado de prueba para considerar una investigación, nosotros lo veremos de cerca, pero eso lo debe determinar el Ministerio Público y ver si hay un indicio”, manifestó Jiménez. Añadió que cualquier indicio que lleve a conocer la verdad debe ser investigado.

No quiere réditos

Trabajo

El coronel Roberto Meleán, sentenciado a 30 años de cárcel sin derecho a indulto, dijo que la revelación que hizo no busca obtener algún rédito, sino que se diga la verdad y que se juzgue a los verdaderos culpables del hecho registrado en 1980, cuando murió el padre Luis Espinal.

El trabajo que hizo en bolivia el sacerdote jesuita

El padre jesuita Luis (Lucho) Espinal nació el 4 de febrero de 1932 en la ciudad de San Fruitós de Bagés, cerca de Manresa, España. En agosto de 1949 ingresó a la Compañía de Jesús y se ordenó de sacerdote en julio de 1962, en la ciudad de Barcelona. Fue enviado a Bolivia como misionero y luchó por la defensa de los Derechos Humanos. Por su trabajo obtuvo el aprecio de la población. En el país Espinal fue testigo de sucesivos golpes de Estado, desde el protagonizado por el general René Barrientos hasta los aprestos para la dictadura del general Luis García Meza.

En medio de la situación que vivía el país, Espinal supo practicar el evangelio a través de la denuncia y la acción profética de injusticias y violencias, las más evidentes y también las más solapadas. Supo hacerlo con valentía sin falsas prudencias, ya que estaba inmerso en el pueblo que luchaba por sus derechos.

En 1980, la noche del 22 de marzo, fue secuestrado, maniatado en un jeep, torturado en un matadero por cuatro horas y finalmente asesinado con 14 balazos. Los asesinos le marcaron una cruz amoratada en el pecho, a través de culatazos.

El sacerdote jesuita se dedicó de lleno a la crítica y producción cinematográfica, televisión, radio y al periodismo. Fue director del semanario Aquí. Este hecho generó malestar con las autoridades dictatoriales por sus posturas contrarias y su apoyo a los movimientos mineros, especialmente a las huelgas de trabajadores y sus esposas. Hasta ayer se desconocía quiénes fueron los autores del asesinato del sacerdote. Tampoco se inició un proceso judicial. 

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