Seguridad nacional

Tripulación del buque hundido no fue instruida para la hidrovía

Armada. El capitán de la embarcación rechazó la designación 

Instrucción. Cadetes de la Fuerza Naval durante un ejercicio realizado en el puerto de Guaqui.

Instrucción. Cadetes de la Fuerza Naval durante un ejercicio realizado en el puerto de Guaqui. Eduardo Schwartzberg-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Juan José Cusicanqui / La Paz

03:38 / 31 de octubre de 2014

La tripulación del buque de la Armada TNR-12, que naufragó en la hidrovía Paraná-Paraguay y causó la muerte de dos personas, el 22 de septiembre, no estaba preparada para esa navegación, afirmó Osvaldo Justiniano, abogado del capitán de esa embarcación, Tte. Edson Mercado Ortiz.

El jurista, además, informó que su defendido rechazó la designación de capitán del buque remolcador, dentro del Plan General de Operaciones Integración, para realizar una travesía de instrucción de la Escuela Naval Militar. El nombramiento lo hicieron autoridades navales superiores en Puerto Quijarro, mientras Mercado compraba repuestos en la ciudad de Santa Cruz.

La travesía empezó el 21 de septiembre. Al día siguiente, el buque TNR-12 se volcó, debido al hundimiento de la chata que empujaba. Producto del accidente fallecieron la periodista Liliam Ortega y el subrigadier Jesús Quispe.

Sumario. El lunes, autoridades navales informaron que el sumario informativo de este caso, instruido por el ministro de Defensa, Rubén Saavedra, fue concluido. En el documento se indica que hay cinco responsables del siniestro: Mercado, el alférez Franklin Calcina, Raúl Ferrufino, Nemecio Villca y Willy Quispe, por haber incumplido diferentes funciones o responsabilidades.

“El personal militar naval tiene conocimiento básico de navegabilidad, durante su egreso, pero para navegar en esta hidrovía se necesitan cursos especializados. Ninguno de la tripulación (TNR-12) estaba capacitado para navegar en este río”, señaló Justiniano.

El jurista detalló también que su defendido, cuando rechazó el nombramiento de capitán, expresó esta posición verbalmente a dos autoridades, al segundo comandante de la base naval Tamengo, capitán de corbeta Nelson Salguero Ponce, y al agente de la Transnaval, Gabriel Mousorro. Sin embargo, ambas personas se excusaron cuando le indicaron que se trataba de órdenes superiores.

El desconocimiento de Mercado a la embarcación queda también registrado en el sumario informativo naval cuando en el documento se lee que “de acuerdo con la declaración del TN.CGON Edson Harold Mercado Ortiz, éste desconocía las características del TNR-12 porque no se encontraba a su cargo dicha lancha antes de esta operación, y que la organización final para la travesía habría sido publicada en el Tablero de Órdenes de la Base Naval (Tamengo) el 20 de septiembre, o sea dos días antes”.

Justiniano no se explica por qué las autoridades del Quinto Distrito Naval no designaron a otro capitán para la barcaza TNR-12, ya que en la base de Puerto Quijarro se cuenta con jefes militares y subalternos especializados en la navegación sobre la hidrovía Paraná-Paraguay que cumplen funciones en otras entidades privadas y no precisamente en la Armada.

Al margen de la designación de capitán del buque remolcador, Mercado fue comisionado “oficial ranchero”, o sea tenía que encargarse de la alimentación del personal que estaba en las cinco embarcaciones que eran parte de la travesía, según dijo Justiniano.

“Encima de que lo nombran comandante de la embarcación, lo designan como oficial ranchero para que sea responsable de la alimentación de las cinco embarcaciones. Tenía que hacer cocinar en la embarcación que iba él (Mercado) y después ir a dejar comida (en un bote) a la lancha uno, dos, tres y cuatro”, declaró el abogado. En este caso, Justiniano hizo notar que en una embarcación el personal nunca puede cumplir dos funciones, peor si es comandante del buque. Agregó que su defendido hizo notar que los buques no estaban con un 100% de operabilidad, ya que se presentaban algunas anomalías.

El personal compró sus salvavidas

Carencia

La tripulación de la embarcación TNR-12 se vio obligada a comprar su propio chaleco salvavidas porque las embarcaciones de la Armada no contaban con este implemento, afirmó ayer Osvaldo Justiniano, abogado del Tte. Edson Mercado, capitán del buque.

La chata que naufragó no pertenecía a la Naval

La chata que era empujada por el remolcador TNR-12 y que se hundió en la hidrovía Paraná-Paraguay no pertenecía a la Armada Boliviana, pues esa embarcación es un bien confiscado que estaba en custodia de la Fuerza Naval, según afirmó Osvaldo Justiniano, abogado del Tte. Edson Mercado, capitán del buque.

“Como siempre, el bien confiscado lo utilizan de un lado a otro y nadie hace mantenimiento de esta chata”, denunció el jurista. Justiniano denunció que en el Comando de la Fuerza Naval se negaron a adquirir un impermeabilizante de la escotilla (puerta) para impedir que entre agua a la embarcación que fue utilizada en la travesía de instrucción entre Puerto Quijarro y Asunción del Paraguay, en septiembre.

Agregó que otra solicitud que fue negada fue la compra de una cuerda para que el remolcador empuje a la chata. Explicó que por ese motivo se tuvo que utilizar cables de acero, material que no pudo ser cortado cuando la chata se hundió y jaló al remolcador hasta voltearlo en el río.

Una fuente militar explicó que como la chata no figura entre los bienes de la Fuerza Naval, el requerimiento de material para la travesía tuvo que hacerse a nombre de otra embarcación que sí está registrada a nombre de la Armada Boliviana, para que no haya ninguna observación cuando se haga un control de los recursos.

El abogado de Mercado indicó que oportunamente se hizo conocer a las autoridades navales que había anomalías en embarcaciones a ser utilizadas en la travesía. 

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