Seguridad nacional

El Gobierno apunta a que narcos o extranjeros actuaron en Apolo

El Presidente no cree que campesinos hayan promovido el ataque armado a la fuerza erradicadora. La Policía recuperó un fusil lanzagases y un chaleco antibalas en Miraflores

Convoy. Policías viajan de Apolo a Miraflores (30 kilómetros) para erradicar coca excedentaria.

Convoy. Policías viajan de Apolo a Miraflores (30 kilómetros) para erradicar coca excedentaria. Eduardo Schwartzberg.

La Razón / Juan José Cusicanqui / La Paz

04:32 / 25 de octubre de 2013

El presidente Evo Morales y el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, sospechan que detrás de los ajusticiamientos a tres uniformados erradicadores de coca y un civil, en la comunidad apoleña de Miraflores, están narcotraficantes o extranjeros, dadas las características del ataque.

El sábado, según la información oficial del Gobierno, un contingente de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), compuesta por las Fuerzas Armadas y la Policía, sufrió una arremetida con armas de fuego cuando se aprestaba a erradicar coca excedentaria en el municipio de Apolo. Según los comunarios, los uniformados atacaron con gases lacrimógenos a las viviendas de los cocaleros, por lo que éstos se defendieron.

A raíz de ese violento hecho, fallecieron a consecuencia de disparos de armas de fuego el subteniente de Ejército Óscar Gironda, el suboficial naval Willy Yujra, el policía Reynaldo Quispe y el médico Michael Olivares, mientras que otros 14 uniformados resultaron heridos por impactos de bala. El informe forense emitido tras la autopsia a Olivares y Yujra da cuenta de que ambos estaban de rodillas cuando murieron. Respecto a Gironda, uno de los heridos contó que los agresores incluso siguieron golpeando el cuerpo sin vida del oficial militar.

Posición. “Yo digo eso (el ataque armado) no es del movimiento campesino porque no hace así, sino es gente ajena, serán narcotraficantes o extranjeros, como se comenta, peruanos o colombianos”, sostuvo el Jefe del Estado en una concentración en Lauca Ñ, en el trópico cochabambino.

El Primer Mandatario también hizo referencia a que uno de los heridos recibió el impacto de bala en la boca y lamentó la muerte de los cuatro uniformados y del civil.

“(Los agresores) han planificado seguramente acá (el ataque). No descartamos la hipótesis de que hayan participado extranjeros; queremos ser más responsables, todavía no podemos decir si son colombianos, peruanos o brasileños; el Ministerio Público lleva adelante su investigación”, advirtió el Viceministro de Defensa Social.

Cáceres, en una entrevista con radio Patria Nueva, observó el hecho de que los agresores ni siquiera cumplieron las normas de la Cruz Roja Internacional, ya que no dieron auxilio a las personas que estaban heridas. Por el contrario, lamentó que hayan ejecutado a las cuatro víctimas mortales.  Las indagaciones de este hecho son llevadas adelante por cuatro fiscales, por orden del jefe del Ministerio Público, Ramiro Guerrero.

Uno de ellos, Leopoldo Ramos, informó que en la inspección realizada en la zona entre el miércoles y jueves  se recolectaron diferentes evidencias. “Se han encontrado bastantes elementos de prueba; hay armamento, casquillos, proyectiles y bastante sangre en algunas casas donde estaban de rehenes los soldados y los policías”, manifestó.

Entre los indicios valorados por la Fiscalía, Ramos detalló que una de las tareas que realiza la comisión de investigación es desenterrar pruebas,  ya que existe información en sentido de  que hay armamento y fusiles enterrados en la región, instrumentos que fueron utilizados por personas que tenían de rehenes a las víctimas.

Recuperan un arma

Apolo

A 25 minutos de caminata de la plaza central de Miraflores, policías encontraron enterrados en la maleza un chaleco antibalas, un fusil de balines y gases lacrimógenos que habrían sido arrebatados a los uniformados el 17 de octubre.

Juez ordena detención domiciliaria para Candi

Dennis Luizaga

En dos audiencias consecutivas, el juez mixto de Apolo, Daniel Guarachi, ordenó la detención domiciliaria para el dirigente cocalero Gregorio Cari y el arraigo natural para tres comunarios de la región que fueron detenidos e imputados por la Fiscalía, dentro de la investigación de la emboscada del sábado por la que murieron cuatro personas.

En el Salón Rosado del Tribunal de Justicia, el juez dispuso que Cari quede arrestado en su vivienda de la zona San Isidro. El acusado no podrá salir de La Paz y estará incomunicado con la gente de Apolo.

La audiencia de medidas cautelares contra el dirigente se instaló tras el retiro de la recusación contra el juez de Apolo, presentada el miércoles por los abogados del dirigente. También interpusieron un recurso de libertad que fue denegado por magistrados del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz. Para evitar la dilatación del proceso, el dirigente optó por retirar la medida.

Minutos después, se instaló la audiencia para otros detenidos por la  emboscada: Felipe Toro, Simeón Enríquez y Humberto Flores. El juez determinó arraigo natural como medida sustitutiva, que quiere decir que los sindicados permanecerán en Apolo, donde deben ir a la Fiscalía cada 15 días.

Mujeres y niños se refugian en la parroquia

Williams Farfán

Al menos 15 mujeres y unos 20 niños se fueron de las comunidades de Copacabana y Miraflores, y se refugiaron en la parroquia de Apolo por la presencia policial y militar que hay en sus viviendas. Los efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) continúan con la erradicación en esas zonas.

“Tenemos miedo de que nos hagan algo (los uniformados). Además, ya no tenemos a nuestros esposos para que nos ayuden en nuestras plantaciones. Mi marido fue detenido sin motivo y le pegaron ayer (miércoles) para llevarlo a no sé dónde”, denunció una señora que tiene nueve hijos y que perdió su cocal.   Otra mujer, madre de siete hijos, contó que su pareja tuvo que huir de Copacabana con rumbo desconocido porque los policías querían detenerlo al igual que otros dirigentes.

“Muchos de los niños estaban desesperados y en shock, a tal punto que cuando nos vieron llegar, huyeron al monte. Pero, luego de confirmar que éramos no-      sotros, volvieron. La mayoría está sin padres porque ellos se ocultan y otros están detenidos”, informó el padre Dionisio Pinedo, responsable de la parroquia Inmaculada Concepción de Apolo, quien fue al rescate de los menores que ya no tenían qué comer.

Cerca de 250 efectivos de la FTC ingresaron aproximadamente a las 06.00 a Copacabana, de forma estratégica y por distintos sectores, con el objetivo de no ser sorprendidos como el sábado 17 de octubre. Las personas atemorizadas salieron con la ayuda del párroco, quien las sacó de la comunidad en una camioneta blanca de la Iglesia Católica.

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