Seguridad nacional

Adictos forman cinco ‘favelas’ en Santa Cruz de la Sierra

Grupos de drogodependientes se instalaron en la urbe y en las riberas del río Piraí. La Policía y los vecinos los identifican como grupos peligrosos, ya que cometen robos

Asistencia. Empleados públicos asisten a adictos cerca del Piraí.

Asistencia. Empleados públicos asisten a adictos cerca del Piraí. Iván Condori.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Condori / Santa Cruz

02:55 / 28 de julio de 2014

Santa Cruz, destacada como una de las regiones de mayor crecimiento económico en el país, alberga entre sus edificaciones y vegetación al menos a cinco segmentos de drogodependientes, sectores que son conocidas como favelas.

Esas favelas están enclavadas entre las zonas turísticas y el centro mismo de la urbe. La tibia reacción policial, la pasividad de las autoridades locales y el silencio de la población dieron paso a la instalación de gente de todas las edades, envuelta en lo ilícito, en sectores como las riberas del río Piraí, puentes y el sistema de drenaje de los anillos de la urbe. 

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) identificó al menos cinco favelas en la urbe: Los Terebinto y La Gloria están a orillas del río Piraí y otros sin nombre en la avenida Alemana y Segundo Anillo; en San Aurelio y Segundo Anillo; en la avenida Centenario y Segundo Anillo; y en la avenida Piraí y Tercer Anillo.

Desde la perspectiva de la Policía, vecinos y autoridades departamentales, cada uno de estos sitios concentra un promedio de 100 personas adictas a las sustancias controladas, proveedores e indigentes. Estos lugares, pasado el tiempo, son inaccesibles para la Policía y la sociedad civil debido a que se convirtieron en peligrosos.

La Policía no se anima a utilizar el término de favelas, concepto común en Brasil, para estos sectores. “No queremos hablar de favelas o ‘minis’ por su cantidad, sino de drogodependientes y malvivientes que se han concentrado en varios lugares como amigos o grupos conocidos”, dijo el coronel Jorge Rojas, director de la FELCN.

El director de Política Social de la Gobernación de Santa Cruz, Duberty Soleto, indicó que en las favelas que están a orillas del Piraí las viviendas fueron construidas con calaminas, plásticos, cartones y pedazos de madera. También cuentan con electrodomésticos, camas, colchones, que en su mayoría serían robados.  Rojas hizo notar que hay grupos que concentran a más de 70 personas, lo que es preocupante para la sociedad, ya que éstos pueden crecer sin control.

Los investigadores de la Policía antinarcóticos advierten que en estas favelas se comercializarían drogas ilícitas en pequeña escala, ya que en estos lugares no hay presencia del Estado. La versión del uniformado es corroborada con la aprehensión de ocho personas en poder de cocaína en la favela del Piraí, en un operativo realizado en los últimos días. 

Origen. “No olvidemos que en países como Brasil las favelas se iniciaron de grupos pequeños y hoy son barrios gigantes de gente dedicada a lo ilícito, donde difícilmente pueden ingresar las autoridades”, comentó el titular antidroga regional de Santa Cruz.

A los cinco espacios identificados por la Policía, los uniformados tienen acceso solo a través de operativos masivos, ya que en dichos sectores hay decenas de drogodependientes, especialmente en las rotondas y esquinas con semáforos.

De acuerdo con la información que maneja la FELCN, estas personas, para obtener droga, salen a las avenidas con alto tráfico vehicular y aprovechan la distracción de los conductores para robarles accesorios y carteras que estén al interior de los coches.

La Razón hizo un recorrido por cuatro de los cinco lugares citados por la Policía y constató la presencia de los drogodependientes que se camuflan entre los limpiavidrios para sustraer relojes, celulares, carteras y billeteras de los peatones y conductores que circulan por esas zonas.

Los transeúntes son el blanco fácil para los asaltos. Después de cometer sus delitos, los adictos se internan en los puentes y canales de desagüe. Los conductores cuentan que son presionados por estas personas para hacer limpiar sus parabrisas bajo la amenaza de rayar la pintura.

El Director Departamental de la FELCN hizo notar que en operativos realizados se logró aprehender a drogodependientes y proveedores, los mismos que fueron puestos a disposición de las autoridades jurisdiccionales, quienes terminan liberándolos debido a que ser consumidor no es delito.

“(En la FELCN) tenemos conocimiento de que hay una gran cantidad de jóvenes que están congregados en estos grupos delictivos que van creciendo, ante la ausencia de políticas sociales que puedan trabajar en la rehabilitación y la posterior reinserción a la sociedad”, refirió Rojas.

El director del Distrito Policial  4 de Noviembre, Sabino Guzmán, informó que los drogodependientes son llevados a esa comisaría, pero que después de ocho horas son liberados o entregados a las autoridades departamentales o municipales para que sean trasladados a centros de rehabilitación.

Eduardo Zuna, dirigente del barrio Ambrosio Villarroel, zona del río Piraí, indicó que el grupo de drogodependientes o favelas terminaron con la seguridad y tranquilidad de los vecinos porque salen a robar a plena luz del día. “No respetan a mujeres ni a niños, cada vez es más peligroso transitar por las calles”, expresó.

Apoyo para los centros especiales

Caso

Los vecinos de barrio Puerto Busch, en la zona sur de la capital oriental, el 30 de junio incendiaron las precarias viviendas de los drogodependientes en el cordón ecológico de las riberas del río Piraí. Días antes una niña había sido raptada.

Operativo

En junio, antes de la Cumbre del G-77 más China, la Policía, gendarmería municipal y Gobernación retiraron a un centenar de drogodependientes también del río Piraí. Tras el operativo, estos adictos volvieron al lugar.

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