Seguridad nacional

Solo el 6% de drogadictos que son asistidos logra rehabilitarse

Tanto en la Gobernación como en la Alcaldía de Santa Cruz señalan que la mayoría de los drogodependientes que son recogidos de la calle incumplen con la rehabilitación

Favela. Policías recogen pertenencias de drogodependientes.

Favela. Policías recogen pertenencias de drogodependientes. Ivan Condori.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Condori / Santa Cruz

02:53 / 28 de julio de 2014

Las estadísticas de la Dirección de Política Social de la Gobernación revelan que cerca del 6% de las personas en situación de calle que son llevadas a casas de refugio y acogida llegan a la etapa de rehabilitación, el resto abandona el tratamiento y vuelve a las calles a consumir sustancias controladas.

El director de Políticas Sociales de la Gobernación, Duberty Soleto, indicó que de un total de 500 personas en situación de calle que fueron trasladadas a diferentes centros de rehabilitación, solamente 31 ingresaron a la fase de terapia, mientras que el resto abandonó el tratamiento.

Soleto afirmó que en el departamento se cuenta con cerca de 100 casas de acogida y centros de rehabilitación que están administrados por grupos religiosos o agrupaciones de activistas. “La Gobernación (de Santa Cruz) asigna un prediario de Bs 7 por cada persona que recibe apoyo en cada una de estas instituciones”, dijo.

La Gobernación destina al menos Bs 23 millones al año para la asistencia social, que comprende la alimentación, becas y apoyo médico para las personas que están en rehabilitación.

El funcionario señaló que de forma continua se realizan operativos junto a la Policía en diferentes puntos de la ciudad, donde se encuentran estas favelas, para agrupar a las personas que cayeron en la drogadicción y trasladarlas a centros de rehabilitación. Sin embargo, acotó, éstas se rehúsan a recibir tratamiento y vuelven a los puentes y canales de drenaje.

“En la última redada realizada en la favela del río Piraí se rescató a 40 personas, de ellas ocho fueron derivadas a la Policía antinarcóticos porque estaban en posesión de sustancias controladas y el resto trasladadas a hogares”, detalló Soleto.

Retiro. Según el empleado, los centros de acogida no pueden retener a los adictos a las sustancias controladas, debido a que éstos no tienen sentencia o detención preventiva penal. Por esa situación una mayoría no se acoge a una rehabilitación voluntaria y termina por abandonar esas instituciones.

La directora de Género y Asuntos Generacionales de la Alcaldía de Santa Cruz, Rossy Valencia, indicó que la comuna cuenta con hogares, casas de refugio y centros de rehabilitación de personas drogadictas.

Valencia destacó las intervenciones que se realizan con la fuerza del orden en las riberas del Piraí porque tienen denuncias de venta de sustancias controladas y de abusos sexuales en ese sector.

Según la autoridad edil, desde la Alcaldía se trabaja en proyectos a corto, mediano y largo plazo, que van desde la prevención, el rescate, la restitución de derechos y la rehabilitación de las personas que son adictas a las drogas.

En medio de esa situación,  Soleto expresó su deseo de contar con un centro de rehabilitación  administrado por la Gobernación, “Esperamos construir una infraestructura para acoger a las personas en situación de calle”, dijo.

Raschid Guardia: Se debe usar el sistema coercitivo

Las autoridades de los tres niveles de gobierno (nacional, departamental y municipal) deben trabajar en temas de prevención y rehabilitación. Primero, a través del sistema educativo y medios de comunicación para evitar el uso y consumo de cigarrillos, alcohol y droga y, segundo, por medio de la construcción de infraestructura.

El secreto para alcanzar el bienestar social en una comunidad radica en la prestación de los servicios de prevención para impedir que los niños caigan en redes de drogadicción o alcoholismo.

Se deben crear políticas de rehabilitación desde diferentes escalas administrativas, es decir, hacer un esfuerzo económico para la construcción de centros de rehabilitación públicos para niños, adolescentes, adultos, hombres y mujeres.

Cuando se convierte en un problema de tipo social, las autoridades están obligadas preservar el bien común y para ello se debe usar el sistema coercitivo, a fin de encaminar a estas personas a un tratamiento. En el caso de las favelas, el trabajo debe ser coordinado entre la Policía y las autoridades políticas, la primera aplica medidas coercitivas y las segundas, la rehabilitación en centros especializados.

Raschid Guardia es psicoterapeuta.

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