Seguridad nacional

Gremiales rechazan decreto del ‘dinamitazo’ por daños

Trabajo. Vendedoras dicen que hay perjuicios no solo económicos

Protesta. Mineros marchan con dinamitas en el centro paceño, en 2012. Ese día murió un obrero.

Protesta. Mineros marchan con dinamitas en el centro paceño, en 2012. Ese día murió un obrero.

La Razón (Edición Impresa) / Williams Farfán / La Paz

03:35 / 07 de mayo de 2016

Comerciantes del centro de la ciudad de La Paz rechazan el Decreto Supremo (DS) 2754 que ordena la abrogación del DS 1359 y permite el uso de dinamitas en manifestaciones. Arguyen que les causa perjuicios económicos, porque no hay venta, y de salud. Este diario hizo un sondeo entre 10 vendedoras que tienen sus anaqueles en el centro de la ciudad, sector por donde pasan casi todas las marchas de protesta, pero solo cuatro accedieron.

El DS 2754, que permite el uso de dinamitas en marchas, fue promulgado el 1 de mayo por el presidente Evo Morales. Autoridades del Ejecutivo, como los ministros de Defensa, Reymi Ferreira, y de Minería, César Navarro, justificaron la norma, ya que consideran que con el uso de explosivos se defendió la democracia en el país y que la dinamita es parte de la tradición.

Reacción. Lidia Tintaya, vendedora de golosinas en el final de El Prado, sobre la avenida 16 de Julio, declaró: “Está mal la decisión que tomaron los del Gobierno al permitir que se vuelva a utilizar dinamitas en las calles porque eso solo nos perjudica, no deberían haberlo permitido, ya que paraliza la venta que es el sustento de nuestro trabajo”.

También expresó su temor porque con este tipo de protestas a “punta de dinamitas” corren riesgo sus vidas, aunque reconoció que no solo de ellos, sino de los niños y adolescentes que salen de los colegios o que están por el lugar. Agregó que las explosiones afectan a la salud de las personas.

Nemesia Nina, vendedora en El Prado esquina Colombia, al margen de rechazar el DS 2754, lamentó que los marchistas de todos los sectores que pasan por el lugar les perjudiquen en su venta y ensucien las calles porque da mal aspecto a las mismas e incomoda a sus clientes. Agregó que el perjuicio es grande porque los gremiales viven de lo que venden durante el día. “Si quieren marchar deben hacerlo pacíficamente sin molestar a los demás”.

Más abajo, cerca de la sede de la Confederación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (CSTMB), Carla Mamani, vendedora de refrescos hervidos, repudió la despenalización del uso de dinamitas en manifestaciones porque, al margen de perjudicar a los gremiales en su trabajo, solamente causan temor y traumas en las personas. “No tiene que ser de esa forma, no entiendo por qué dejan que utilicen dinamitas, realmente estamos hartos con esto”.

En ese sector, en 2012, se produjo un enfrentamiento a dinamitazos entre mineros cooperativistas y asalariados en pleno centro paceño, por la tenencia de la veta Rosario en la mina Colquiri de La Paz. La pelea dejó un trabajador del subsuelo muerto y por esa situación, meses después, el Gobierno dictó el decreto que prohibió el uso de dinamitas y otros en marchas.

Entre las voces de rechazo que surgieron a la norma del “dinamitazo”, se suma la de Alicia Alejo, que vende golosinas frente a la plaza del Estudiante. Ella lamentó que se quiera volver a lo de antes con las explosiones de dinamitas en las calles sin respetar a las personas. Consideró que lo peor del caso es que deja a todos los comerciantes sin pan para comer.

Dos normas diferentes

Proceso

El DS 2754, que abroga el DS 1359 y prohíbe el uso de dinamitas en marchas públicas, contradice a lo establecido en la Ley de Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros materiales.

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