Seguridad nacional

Era la primera vez que el niño muerto se quedó en Palmasola

Su padre, que falleció intentando protegerlo, cumplió sentencia en febrero

Sepelio. El velorio de Fernandito, que fue enterrado en un cementerio de la capital oriental.

Sepelio. El velorio de Fernandito, que fue enterrado en un cementerio de la capital oriental. Foto: Afka

La Razón / Iván Condori / Santa Cruz

02:48 / 26 de agosto de 2013

Lo cubrió con su cuerpo, pero no fue suficiente para protegerlo del fuego y salvar su vida. Leonardo, de un año y medio, se había quedado por primera vez esa noche con su padre, quien esperaba su libertad, ya que en febrero había cumplido su condena de cinco años por robo de autos. 

El niño fue una de las 32 víctimas que dejó hasta ayer el ataque de la madrugada del viernes de los reclusos del pabellón B a los del A, en la cárcel de Palmasola de Santa Cruz. Los agresores emplearon el gas de garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) para provocar explosiones y acabar con la vida de sus víctimas, por pugnas de poder.

Leonardito, como lo llamaban sus familiares, fue llevado el jueves a la penitenciaría y, como no había ocurrido en el pasado, fue dejado por su madre para que duerma con su papá, Fernando V., de 39 años.

Cumpleaños. Su cadáver fue velado hasta ayer por sus allegados. A diferencia del resto de las víctimas fatales, fue reconocido de inmediato porque es el único menor que pereció en el infierno desatado en la sección Chonchocorito. Su cuerpo se encontraba calcinado junto al de su padre, que quedó en una posición de protección de su hijo, sin lograr su cometido.

Familiares que pidieron reserva en su identidad, coincidieron en relatar que Fernando, al enterarse del ataque, lo primero que hizo fue abrazar al pequeño y buscar una salida de escape, sin conseguirlo. Elizabeth R., madre del recluso, no pudo contener las lágrimas al contar cómo era su hijo.

Relató que todos los días su nieto Leonardito, junto a su madre y hermano, ingresaban al recinto penitenciario para acompañar en el trabajo a Fernando.

“Era una persona muy responsable con su familia, había quedado atrás el mal recuerdo de robo de automóviles”, sostuvo en una entrevista con este medio de comunicación.

En Palmasola, estaba dedicado a la carpintería y, precisamente el jueves, un día antes del siniestro, notó que le faltaba material para concluir uno de sus trabajos, por lo que acordó con su esposa, Cecilia, que el niño se quedara en la penitenciaría a fin de facilitar la búsqueda y compra de los artículos que precisaba.

Elizabeth manifestó que espera la pronta identificación del cuerpo calcinado de su hijo, que —según dijo— no pudo ser reconocido porque cuando fue separado de los restos del niño, resultó mezclado con los de otros.

“En febrero, Fernando cumplió su condena, pero lejos de darle la libertad lo mantuvieron encerrado de manera ilegal”, denunció Manuel, padre del carpintero. Recordó que el jueves habló por teléfono con Fernando. “Era mi cumpleaños y me llamó para felicitarme y desearme suerte, pero nunca pensamos que sería la última comunicación que tendríamos”, comentó, visiblemente emocionado.

Después que el cadáver del menor fue entregado por la Policía, sus familiares lo enterraron ayer en un cementerio de la capital oriental.

Forenses iniciaron el viernes la labor para identificar los cuerpos calcinados de las víctimas fatales del ataque. Hasta el viernes fueron reportados 30 muertos por efecto de las quemaduras; la cifra subió a 32 el sábado. El Ministro de Gobierno informó que se tardará semanas en el reconocimiento de al menos 29 cadáveres. La Policía y la Fiscalía buscan establecer responsabilidades.

Ataque en Palmasola

GLP

Algunos presos dejaron escapar gas y provocaron una explosión que acabó con la vida de 32 personas y decenas de heridos

Dolor

Al menos dos semanas tomará identificar a 29 cadáveres.

La lista de fallecidos de la desgracia sube a 32

Los nombres de todas las víctimas serán dados a conocer hoy en Santa Cruz

Jorge Soruco - Santa Cruz

La cifra de muertos que dejó el choque entre internos de la cárcel de Palmasola subió a 32 tras el fallecimiento de otro de los heridos la noche del sábado, informó el Gobierno, que dará a conocer a primera hora de este lunes los nombres de los fallecidos.

“El número de víctimas llega a 32. Dos heridos han fallecido en nosocomios de la ciudad de Santa Cruz. Se trata de Juan Jiménez Rocha y Luis Tórrez Rojas, ambos se encontraban con quemaduras en el 90% de sus cuerpos y sus posibilidades de recuperación eran mínimas”, informó a medios estatales el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

A las 05.30 del viernes, presos del penal de Palmasola de la sección B hicieron dos forados en la malla olímpica del sector Chonchocorito, que los divide de los internos de la sección A, e ingresaron a atacarlos con armas blancas y utilizando garrafas de gas licuado como lanzallamas.

“Cuando una persona recibe quemaduras en más del 40% de su cuerpo, entonces su vida corre peligro”, explicó Carlos Ugarteche, cirujano de turno del Hospital San Juan de Dios, donde están internados siete de los 35 heridos graves.

Cuatro elementos detonaron el conflicto

Se prevé separar a los detenidos preventivos de los reos de alto peligro

Ricardo Aguilar - La Paz

Cuatro factores fueron el detonante de la masacre de 32 personas ocurrida en el penal cruceño de Palmasola, según el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

El viernes, los internos del pabellón B de la cárcel (reos de alta peligrosidad sentenciados por violación, homicidio y asesinato) atacaron a los del pabellón A (detenidos preventivos o sentenciados en etapa de adaptación). El saldo fue hasta ayer de 32 fallecidos.

Los cuatro detonantes están en todas las penitenciarías del país, aunque “no de manera concurrente”, éstos sólo “confluyen en el caso de Palmasola”, indicó Romero.

El monopolio de las redes delincuenciales externas que operan vinculadas al control interno de los penales; los “seguros de vida y de protección para los propios internos”; la provisión de productos ilegales que ingresan al recinto carcelario, como alcohol y drogas; y la distribución de tareas al interior del penal, en desmedro de algunos “grupos sometidos”, son los elementos que pueden haber incidido en el enfrentamiento, aunque éste es aún motivo de investigación, explicó la autoridad.

Para prevenir que estos aspectos coincidan y puedan repetirse conflictos similares al de Palmasola en otros penales del territorio nacional, se instalarán en estos centros “cámaras de vigilancia, inhibidores de celulares, controles biométricos y habrá separación de internos preventivos o en adaptación de los sentenciados y de alta peligrosidad”, informó el director nacional de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos.

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