Seguridad nacional

La seguridad aún es cuestionada en El Abra tras crímenes de reos

Autoridades ven un avance en la vigilancia, pero dicen que es insuficiente

Control. Policías salen del penal de El Abra tras una pelea entre reos que causó una muerte el 8 de enero.

Control. Policías salen del penal de El Abra tras una pelea entre reos que causó una muerte el 8 de enero. Foto: Fernando Cartagena

La Razón (Edición Impresa) / Ibeth Carvajal / Cochabamba

03:42 / 18 de enero de 2016

Una nueva muerte en El Abra vuelve a poner en tela de juicio la seguridad en este recinto penitenciario considerado de máxima seguridad. A 13 meses de un conflicto por “pugnas de poder”, que causaron la muerte de cuatro reos, los cambios no son visibles.

El 8 de enero, una pelea suscitada entre presos acabó, esta vez, con el saldo de una persona muerta y cuatro heridos. Este incidente se da luego de que en septiembre de 2014 se dio otro ataque que causó la muerte de cuatro internos para administrar el dinero que se obtenía en extorsiones a reos.

“La seguridad sigue siendo desde afuera y no hay presencia constante al interior del penal. Se debe analizar qué medidas tomar para que el Estado tenga más presencia”, advirtió el miércoles el delegado del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Andrés Cuevas, que dimitió a su cargo el viernes.

Señaló que no es suficiente cualquier esfuerzo que realicen como institución si no se cambia la lógica que hay actualmente en los recintos penitenciarios. El gobernador de El Abra, Marcelo Núñez, coincidió con Cuevas al considerar a la seguridad como el punto más vulnerable en el penal.

Cámaras. “Siempre faltan medios y personal”, lamentó Núñez y reveló que las únicas cinco cámaras de vigilancia no están en funcionamiento. Añadió que se prevé que, en esta semana, el personal de Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Cochabamba autorice la reparación. Los equipos de observación develaron hace un par de meses que policías introducían alcohol a la cárcel.

Tras el reporte técnico se analizará la posibilidad de aumentar la instalación de más cámaras de vigilancia. “Después de la matanza hemos tratado de que se mantenga, en la medida de nuestras posibilidades, la disciplina, la paz y la convivencia entre los internos, evitando los abusos y torturas que han ocurrido y todo tipo de cobros irregulares. Siempre hay disconformidad entre internos y existen muchas”, dijo Núñez.

Durante la matanza de 2014 había 544 reos con una seguridad de 22 policías en El Abra y ahora la cantidad de reclusos aumentó a 626, quienes están bajo el resguardo de 35 uniformados. “El Estado tiene que asumir su rol, porque la cantidad de reos crece cada año”, manifestó Cuevas.

Cochabamba se mantiene como el departamento con más recintos penitenciarios del país, ya que además de las seis cárceles en la capital, cuenta con otras siete carceletas en los municipios de Aiquile, Arque, Arani-Punata, Ayopaya, Capinota, Tiraque y Totora.  Pero la única infraestructura construida para funcionar como cárcel es El Abra, debido a que las demás son adaptaciones de casas antiguas donde están aglomerados los privados de libertad.

El hacinamiento repercute en otros problemas. De acuerdo con el informe anual de la Defensoría del Pueblo de Cochabamba, la Dirección de Régimen Penitenciario no figuraba dentro de las primeras instituciones operadoras de justicia más denunciadas en 2014, pero durante la gestión 2015 ocupó el segundo lugar con 101 denuncias de privados de libertad, 50 reclusos que contaban con sentencia y 51 detenidos preventivos.

El director general de Régimen Penitenciario, Jorge López, anunció que este año se llevará adelante la ampliación de la nueva infraestructura de El Abra, para clasificar a los presos. “Los cimientos sólidos para un nuevo sistema de régimen penitenciario se van a consolidar este 2016, para encarar los proyectos de reinserción social y el sistema de información que estamos empezando”, indicó. 

Lamentó que en las cárceles del país continúen los problemas de hacinamiento y reducida presencia de policías, ya que esa situación desencadena en riñas y peleas entre internos.

López indicó que en El Abra hay una calma y aseguró que no hay redes de narcotráfico porque es una cárcel de máxima seguridad. Pero este diario publicó en abril de 2015 que docentes de la Universidad de Ciencias de la Seguridad, de Nuevo León, México, inspeccionaron el penal. Saúl Palacios, docente de esa institución, tras un recorrido, afirmó que no es un recinto penitenciario de máxima seguridad.

La atención en salud es precaria en los penales

El Abra es la única cárcel del departamento que tiene un área de sanidad, pero la atención en salud aún es precaria, según denunciaron representantes de la Defensoría del Pueblo de Cochabamba y de la Pastoral Penitenciaria, situación que se repite en otras cárceles.

Según el informe de la Defensoría del Pueblo de 2015, 38 presos denunciaron la vulneración de sus derechos referidos a la falta de acceso a la salud, enfermos terminales que no tienen medicamentos y o atención especializada, además de la limitación de su derecho a la visita o de recurrir en queja.

Uno de ellos es el recluso Johnny Villarroel, de 25 años, alias El Gallinas, quien recibió seis disparos en la matanza de septiembre de 2014, sigue en el hospital Viedma porque quedó cuadripléjico.

“Al Estado no le queda otra que generar más recursos, pero sería mejor cambiar la situación jurídica de las personas con VIH, adultas y enfermos postrados”, dijo el ahora exdelegado del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Andrés Cuevas.

La coordinadora de la Pastoral Penitenciaria de Cochabamba, María Gonzales, dice que en sus visitas siempre ve la falta de medicamentos.

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