Seguridad nacional

Para un sicario, la vida vale de 2.000 a 10.000 dólares

Violencia. Investigadores dicen que la cifra varía según la víctima.

Santa Cruz. Policías de civil custodian a cuatro acusados de estar relacionados con ajustes de cuenta. Foto: Fernando Cartagena

Santa Cruz. Policías de civil custodian a cuatro acusados de estar relacionados con ajustes de cuenta. Foto: Fernando Cartagena

La Razón (Edición Impresa) / Iván Condori / Santa Cruz

04:29 / 04 de agosto de 2014

Para unos la vida es sagrada y para otros se convierte en un jugoso negocio, como es el caso de las organizaciones dedicadas al “sicariato”, los asesinos a sueldo, las que transan con quienes buscan desaparecer a un tercero, generalmente por negocios ilícitos.

Las tarifas establecidas por los sicarios salieron a la luz con el esclarecimiento del asesinato de Jaime Avaroma Arana, quien recibió diez disparos de arma de fuego, pues los matones de nacionalidad brasileña habían cobrado $us 10.000 por ese trabajo encargado por Wiston Aguilera, informó el ministro de Gobierno, Jorge Pérez, a fines del pasado mes.

Investigadores de este tipo de delito, que pidieron no ser identificados, indicaron que las organizaciones dedicadas al sicariato cobran entre $us 10.000, 5.000 y 2.000 por quitar la vida a una persona, ya que el monto varía en función de la importancia o el valor del blanco elegido.

Entre el 14 y 27 de julio la Policía cruceña registró en la capital oriental cerca de cinco asesinatos a sangre fría, con disparos de armas de fuego y golpes contundentes, por supuestos sicarios.

Captura. En las últimas dos semanas, la Policía capturó en esta ciudad a diez personas acusadas de relacionarse con el sicariato, que operarían en el país, entre ellas figuran dos ciudadanas de nacionalidad peruana, una colombiana y siete bolivianas.  

De las diez personas capturadas en operativos policiales especiales, llevados a cabo en Santa Cruz, Yacuiba y Cobija, seis fueron enviadas a la cárcel cruceña de Palmasola, con detención preventiva, mientras que cuatro fueron liberadas con medidas sustitutivas.  

El sicariato, actividad ilegal común en México, Brasil y Colombia, reflejada a través de los medios de prensa, poco a poco se presenta en Bolivia.

El gobernador Rubén Costas, en 2012, ya adelantó que Santa Cruz se encaminaba a convertirse en Ciudad Juárez (México), donde operan cárteles de narcotraficantes, por los asesinatos que se registraban en la región oriental.

El Ministro de Gobierno explicó que los casos esclarecidos por la Policía, respecto a los asesinatos registrados entre abril 2013 y 2014 en zona cruceña, estaban ligados a juegos de azar, chantajes o deudas por negocios ilícitos.

El director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), coronel Mario Centellas, manifestó que el sicariato es investigado por los organismos especializados de la Policía y éstos serán los encargados de establecer si hay relación entre los sicarios y narcotraficantes.  

Según informes policiales, Edson Zapata Segovia (29), alias El Portugués y Jaime Avaroma Arana (38), alias El Gordo, el primero encarcelado y el segundo victimado a balazos, operaban como sicarios. Entre los trabajos que realizaron están los asesinatos al sudafricano Antonhy Faron Obum (42), el 20 de abril en la radial 26, y a Gary Avelardo (36), quien recibió cinco disparos el 25 de junio en el casco viejo de la ciudad.  

Pérez explicó que Wiston Aguilera había contratado los servicios de Zapata y Avaroma para victimar al sudafricano y al boliviano a raíz de una deuda que estas dos personas mantenían con Aguilera por concepto de juegos de azar y por una apuesta que hicieron en una pelea de gallos.

Según el Ministro de Gobierno, se identificó preliminarmente a la colombiana Alicia V., como la autora intelectual del asesinato del peruano Ángel Taype Rodríguez, de por medio habría una deuda económica entre ambos extranjeros.  

La colombiana negó ser la responsable del asesinato del peruano, como señala la Policía. Obtuvo su libertad condicional en los estrados judiciales con medidas sustitutivas de arraigo, una fianza de Bs 80.000 y su arresto domiciliario con escolta policial.

Erwin Bazán, director de prensa del Arzobispado de Santa Cruz, sostuvo que los recurrentes hechos de violencia en el país cuestionan gravemente la conciencia de cristianos, porque atentan contra la dignidad de la persona y contra el valor sagrado de la vida.

El ‘sicariato’ no figura como delito

Iván Condori

El abogado penalista Guido Colque señaló que el sicariato no está tipificado como delito en el Código Penal Boliviano. Por ese motivo, las personas que se ven involucradas en estos casos son procesadas judicialmente y sentenciadas por los delitos de asesinato, asociación delictuosa y organización criminal, que sí están contemplados.

El jurista destacó que el sicariato sí está tipificado en otros países, a diferencia de Bolivia,  donde aún no se ha dado esa figura. “Cualquier persona que mata a otra, a cambio de un monto de dinero, se adecua al delito de asesinato y, bajo esa legislación, se lo juzga. El autor intelectual que contrata los servicios de los matones es procesado por asociación delictuosa y organización criminal”, agregó el jurista.

Colque declaró que cuando se trata de un hecho de sicariato, el Ministerio Público realiza un “concurso de delitos”, es decir que reúne a aquellos que se adecuen o encajen en este tipo de hechos violentos ilegales.

En criterio del abogado, el tratamiento jurídico del tema relacionado con estas organizaciones dedicadas al asesinato, a cambio de una recompensa, es complicado, porque, en su mayoría, apuestan a la libertad condicional, y aprovechan ese beneficio para fugar y desaparecer del país, debido a que no existe una norma que garantice su presencia en territorio boliviano.

La presidenta interina de la brigada parlamentaria cruceña, María Cristina Viscarra, al referirse al tema de la inseguridad ciudadana en el país, demandó eliminar la corrupción dentro del Órgano Judicial, debido a que responsabiliza a jueces y fiscales por que asesinos y narcotraficantes estén sueltos o, en el peor de los casos, que los delincuentes salgan de la cárcel en menos de dos meses sin cumplir siquiera la condena otorgada en los estrados judiciales.   

  • ‘Se trata de un psicópata que perdió miedo’

Raschid Guardia

Un  sicario es incapaz de sentir culpa o remordimiento por matar a una o más personas a cambio de dinero, porque se trata de un psicópata que ha perdido el miedo a las reglas de la sociedad. A esto se suma que no desarrollaron el sentido emocional, debido a que existe una ruptura en diferentes partes del cerebro.

La mentalidad de un sicario se debe a una afectación congénita del cerebro en las áreas de desarrollo de sentimiento como el sistema límbico, tálamo e hipocampo y esto ocurre cuando existe una desconexión entre lo sentimental o emocional.

Un matón se puede detectar desde que está en la etapa de la infancia. Por ejemplo, cuando los infantes golpean o matan con una agresividad a un ave o animal sin tener un sentimiento de culpa.

Muchas veces estas escenas son aplaudidas por los papás, sin darse cuenta de que hay una agresividad que se va formando en el menor y con el tiempo podría transformarse en una persona de alta peligrosidad. Otro de los escenarios es la violencia intrafamiliar, cuando uno de los padres muestra conducta agresiva, sus hijos por lo general imitan el trato que reciben en el hogar; comúnmente estas personas vienen de familias rotas o son criados por los abuelos. Estas formaciones pueden prevenirse en escuelas y la familia.

Raschid Guardia es psicoterapeuta. 

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