
Turistas y ciudadanos locales visitan la Montaña Wutai, norte de china, que retomó la normalidad.
China se ganó los aplausos internacionales ayer por la organización exitosa de los Juegos Olímpicos, pero también recibió críticas por la situación de los Derechos Humanos en el país.
Tras la clausura de los Juegos el domingo, con una espectacular ceremonia, los organizadores respiraron tranquilos por la ausencia de incidentes, la imagen transmitida de una China moderna y la buena marcha de la competición deportiva.
Desde Japón, país con el que los chinos mantienen convulsas relaciones, se mostró un moderado optimismo sobre el futuro y la evolución del Gobierno de Beijing.
“Organizar los Juegos Olímpicos fue algo bueno para que China adopte una vía más democrática. Creemos que es un movimiento irreversible”, declaró Nobutaka Machimura, del Gobierno japonés.
“Parece que las reformas y la política de apertura han hecho progresos en China, pero esos avances no son aún muy rápidos”, añadió.
El primer ministro australiano, Kevin Rudd, también habló de forma positiva sobre cómo se ha desarrollado la cita olímpica, apuntando que los Juegos han sido un “acto de apertura pública” y de gran importancia para la zona Asia-Pacífico.
“Creo que nuestros amigos de China organizaron unos Juegos Olímpicos exitosos”, dijo Ruud, que fue diplomático en Beijing.
El ministro alemán del Interior, Wolfgang Schaeuble, aseveró que los Juegos han sido importantes porque ayudan a China a abrirse al mundo, pero fue cauto con respecto a hacer una valoración positiva.
“Cuando los líderes chinos ven que se cuestiona el sistema, no respetan las libertades básicas tal y como las concebimos. Es por eso que estoy estrictamente en contra de decir que todo ha ido bien”, comentó en el Bild. Beijing, AFP