Columnistas

Abaroa, el héroe nacionalista

Desde 1952 la imagen de Eduardo Abaroa quedó articulada a la reivindicación marítima boliviana

La Razón (Edición Impresa) / Yuri Tórrez

00:21 / 20 de marzo de 2018

Hombre de bigotes abultados, cayó herido en el Puente del Topáter, negándose a la humillación de claudicar frente a los chilenos, como si fuera la última arenga de Sísifo; en ese momento Eduardo Abaroa se estaba convirtiendo en un ícono heroico. Desde aquel 23 de marzo de 1879, la imagen de Abaroa se proyectó en el devenir histórico de Bolivia; aunque su imagen de héroe quedó algo rezagada por más de 70 años, hasta la revolución nacionalista de 1952. 

 Los hechos de la revolución nacionalista obligaban, entre otras cosas, a una nueva mirada retrospectiva para hallar en el ayer aquellos vestigios épicos orientados sobre todo a promover el fervor patriótico. El Nacionalismo Revolucionario (NR) necesitaba construir una nueva memoria que cuaje con el modelo de sociedad proyectado en aquel momento histórico. El NR estaba hambriento de héroes. Entonces se excavó el pasado para encontrar un hito glorioso. En ese contexto, la Guerra del Pacífico y sus actos homéricos empezaron a nutrir al relato nacionalista.  

Tres semanas antes del 9 de abril de 1952, en medio de un ambiente marcado por la exuberancia cívica, como si se tratase de un signo alegórico llegaron repatriados desde Calama los despojos del héroe del Puente del Topáter a Bolivia. Incluso fue escoltado por el Ejército chileno hasta la frontera con todos los honores militares. Así nacía Abaroa como héroe nacionalista, diría el historiador Gustavo Rodríguez.

En la exhumación del cadáver de Abaroa se halló la bandera chilena con la que fue sepultado en 1879, conjuntamente con los casquillos de las balas disparadas por los soldados chilenos en el momento de sepultarlo en el cementerio de Calama para, aunque suene irónico, rendirle un tributo al héroe boliviano.

En la mañana del 23 de marzo de 1952, frente a una multitud apostada en los alrededores de la plaza Abaroa, fueron depositadas con honores las exequias fúnebres del héroe del Pacífico, en el monumento dedicado a su figura.

Desde 1952 se activó en torno a la imagen de Abaroa un llamado a la cohesión de la bolivianidad, asociándolo a la reivindicación marítima. A partir de entonces, el héroe del Topáter quedó articulado al ethos nacionalista que se instaló en el imaginario social. Su imagen se proyectó como un ícono imperecedero de la ritualidad cívica: de la nación “enclaustrada” y “usurpada”.

Se gestó así una nación basada en la constitución de una comunidad maginada (Benedict Anderson dixit) a partir de la alegoría de Abaroa que viene de ese núcleo duro del imaginario nacionalista. No es casual que en la cruzada por la reivindicación marítima el presidente Morales anunciara a los pies del monumento de Abaroa, el 23 de marzo del 2011, el planteamiento de una demanda en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para que Chile acceda a dialogar de buena fe sobre el acceso de Bolivia al mar. Así, la imagen de Abaroa en la narrativa estatal se prolongó hasta hoy a propósito de la construcción simbólica del Estado Plurinacional, acentuado en un momento histórico por los últimos alegatos en el Tribunal de La Haya.

En suma, Abaroa es un ícono nacionalista arraigado en las profundidades del “ser boliviano”, con la capacidad de condensar/articular a las distintas temporalidades que entran en juego, colegiadas a la reivindicación marítima. Incluso su imagen sirve políticamente para recuperar algo de legitimidad al Gobierno boliviano.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia