Columnistas

‘Ahorcar’ y ‘colgar’, la comidilla

Evo Morales y sus correligionarios serán siempre comidilla de los medios de comunicación

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

00:56 / 05 de junio de 2012

Si se han fijado, el presidente Evo Morales siempre suele tener deslices verbales en ocasiones en las que se encuentra al frente de las masas. Muy envalentonado, quizás por el respaldo o la libertad que le otorga el ambiente, dice más de una frase polémica, que reproducida por los medios se convierte en un asunto de Estado.

“Ahora estoy  muy feliz, muy contento, por no haber ido a la universidad; tal vez a mí también me hubieran enseñado a agredir a campesinos”, dijo el 25 de mayo la autoridad, en alusión a las protestas estudiantiles en apoyo a los médicos en La Paz y otras ciudades, y en memoria de la humillación de campesinos por parte de universitarios en 2008, en Sucre.

Esas declaraciones, pronunciadas en un mitin en Sucre, fueron interpretadas por una mayoría de los medios como un justificativo de Morales por su carencia de estudios superiores. “Estoy muy contento por no haber ido a la universidad”, fue el título que pusieron a la nota varios medios de información.

Así como se leyeron los titulares, pareció que el Jefe del Estado se declaró en contra de los estudios en la universidad, que no creo que haya sido su intención. No soy quien para intentar interpretar las palabras de Morales, pero lo que no se incidió en la radio, la televisión y algunos periódicos fue que esas frases cuestionaron el carácter violento de los universitarios, los que, por su condición de estudiantes, se supone que tienen la capacidad de diferenciar una movilización pacífica de otra violenta y hasta criminal (¿se acuerdan las papas con clavos o los petardos con esquirlas de latón o canicas?).

Claro, al Mandatario no hay que salvarlo de decenas de dislates verbales a lo largo de su mandato, que sí causaron protestas e indignación, como su participación en el coro de coplas machistas de Carnaval, o la invitación a los jóvenes cocaleros para conquistar indígenas en aras de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

Pero no sólo es Morales en estos apuros. El 30 de mayo, en un acto público en Viacha, el gobernador de La Paz, César Cocarico, causó una comidilla para los periodistas y un argumento para sus detractores. “Vamos a colgar a todos aquellos que se oponen a nuestro proceso de cambio, y que hacen guerra mala, guerra sucia, a nuestro Presidente. A ellos sí les vamos a colgar, ¿sí o no, hermanos?”, fueron sus palabras.

Otra vez, la mayoría de los medios recuperó sólo esa parte de la alocución de la autoridad. Claro, así como se lee, se convirtió en el argumento ideal de políticos de oposición para protestar por el carácter “criminal” de los miembros del partido de Gobierno. Pero el Gobernador dijo todo eso después de referirse a anteriores declaraciones de Samuel Doria Medina, que contó que muchos alteños quisieran colgar al presidente Morales.

Es más, el diario Página Siete tituló “Cocarico llama a ‘ahorcar’ a los opositores de Evo”, como si colgar fuera sinónimo de ahorcar. Pero, más allá de esa redacción que también puede ser un lapsus como Cocarico llamó a sus palabras, Morales y sus correligionarios serán siempre comidilla de los medios, porque ayudan a que el debate periodístico se concentre en su actitud más que en sus acciones mínimamente positivas. Están “colgados” por los medios desde hace rato.

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