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Alasita: simpasiña

La Alasita se origina en el mundo comunal de las illas, que se pueden traducir como amuletos

La Razón / Esteban Ticona Alejo

01:11 / 21 de enero de 2012

El próximo 24 de enero celebraremos la fiesta de la Alasita, tradición andina que se ha ido arraigando en el mundo urbano, no sólo paceño, sino en varias regiones del país, incluso en algunos países del exterior. Alasita es una palabra aymara que quiere decir cómprame. La Alasita tiene sus orígenes en el mundo comunal de la illa (palabra que se puede traducir como amuleto), que antiguamente cada familia poseía (y aún muchos poseen), ya sea del ganado, de las parcelas, etcétera; que simboliza el usufructo de algo y se ritualiza en ciertas épocas del año.

La Alasita está personificada en el iqiqu, aquel personaje diminuto que se muestra en todo su esplendor de alegría, incluido el erotismo. Pues hay que recordar que las illas son representaciones de la fertilidad y la reproducción, por lo que el iqiqu aparecía antiguamente con miembros masculinos erectos; pero por algún prejuicio urbano se arropó al iqiqu de ese q’alancheado, hasta convertirlo en personaje de “buena presencia” y de un vestir cuasi mestizo urbano, como son el uso del pantalón, la camisa y el sombrero, denotando sólo el lluch’u y la abarca su ancestralidad. A esta vestimenta hoy se ha añadido un cargamento de productos en las espaldas del iqiqu, dependiendo de las “novedades” del marketing local.

Los orígenes específicos de la Alasita estarían en la época colonial, aunque existen muy  pocos datos históricos contundentes para sostener esta afirmación. Cada año, la Alcaldía de La Paz auspicia la exposición de iqiqus y uno se da cuenta de los cambios que ha ido sufriendo este personaje a lo largo de muchos años. Como consecuencia de su estadía en la ciudad de La Paz se ha modificado su fisonomía con rasgos cuasi q’aras, como tener los pómulos chaposos y regordetes, con bigotes y un cigarro en la boca.

El iqiqu es la representación de los deseos de la abundancia, que mediante la illa se ritualiza buscando la simpasiña, palabra aymara (hoy poco usada) que se refiere al hecho de que si uno tiene mucha fe, aquel objeto en miniatura que se adquiere puede, en algún momento,  cristalizarse en la realidad. La palabra simpasiña denota entonces ese deseo de fe profunda.

En la tradición de los pueblos andinos no existe el insulto a aquello que se venera y respeta, de lo contrario no existiría la fiesta de Alasita en honor al personaje pequeño llamado iqiqu. Sin embargo, hoy en día a la Alasita se la asocia con la risa, con la broma; sobre todo en la prensa, que cada año publica un tiraje de periodiquitos. Estos son una mofa particularmente respecto a los políticos y ciertos ciudadanos que cobran notoriedad.

Entonces, uno se pregunta, ¿cuál es la relación de la Alasita, del iqiqu, con esta actividad de mofa periodística? Incluso por esta vía se asoció al iqiqu con el petiso o muqu, también con tono de burla, incluso al extremo de considerar esta fecha como su día. Este último es una construcción urbana muy denigrante, que lamentablemente ha cobrado cierta connotación, aunque el sentido de ritualizar a la illa es otro.

Khitinakatixa aymara markat juttanxa yattanwa, alasitaxa simpasiñatakiwa, taqi chuymampiwa kuntixa muntanxa alaqt’asina.

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