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Por qué Alemania debe dejar la eurozona

La Razón (Edición Impresa) / Rolando Morales Anaya

00:30 / 24 de julio de 2015

Hay dos razones, una económica y otra política, para argumentar que Alemania debería ser alejada de la eurozona. La razón económica es la siguiente: Alemania mantiene en forma persistente saldos positivos en su balanza de pagos con relación a los otros países europeos (y a otros del mundo). Ello implica que los otros países de la eurozona tienen relaciones de intercambio deficitarias con Alemania. Sus déficits son cubiertos por préstamos que les hace la nación germana a través de sus bancos, agravando su situación deficitaria y canalizando la riqueza europea hacia Alemania. Como se trata de un fenómeno persistente, a mediano y/o largo plazo todos los otros países de la Unión Europea se encontrarán en la situación actual de Grecia, en particular España, Portugal, Irlanda e incluso Italia y Francia.

Alemania tiene una posición superavitaria debido a sus mayores niveles de productividad y a los acuerdos logrados con China. En un contexto tradicional, los otros países se defenderían de la agresividad económica alemana devaluando sus monedas, modificando las normas tributarias y/o aplicando restricciones al comercio. Sin embargo, ninguno de estos instrumentos de política económica está al alcance de los países de la eurozona, pues tienen una moneda común e idénticas normativas fiscales y comerciales orientadas a asegurar el libre flujo de mercancías y de capitales. Lo único que les queda es salirse de la eurozona en grupo o, mejor aún, excluir a Alemania de este acuerdo.

Después de dos guerras cruentas lideradas por Alemania, a este país vuelve la tentación de convertirse en una suerte de gobierno del mundo, empezando por Europa. Ya no recurre a las armas, pues la economía le ofrece un instrumento más accesible para ello. Angela Merkel se dio la libertad de tumbar dos gobiernos europeos, el de José Luis Rodríguez Zapatero, en España, y el de Silvio Berlusconi, en Italia. Al expresidente Nicolas Sarkozy y al actual mandatario de Francia, François Hollande, los trata como a sus hijos. Actualmente se encuentra empeñada en derrocar al gobierno de Alexis Tsipras en Grecia, no solo porque éste muestra posiciones de rebeldía contra sus dictados, sino también con el objetivo de sembrar miedo en España en la ocurrencia de una posible victoria del grupo opositor Podemos. Al igual que durante la Segunda Guerra Mundial, en cada uno de los países hay agrupaciones políticas que intentan aliarse con Alemania. Eso ocurre actualmente con el Partido Popular de Rajoy, sin tomar conciencia que España puede ser su próxima víctima. En el resto del mundo hay quienes culpabilizan a Grecia y alaban a Alemania. Algo similar ocurrió en Bolivia en épocas de Villarroel.

La Sra. Merkel mostró prepotencia frente al presidente Rodríguez Zapatero, incluso lindando con la grosería, pero eso no fue nada con relación a la actitud que ha asumido frente al Gobierno griego y a su Primer Ministro, a quien trató como si fuese un joven sinvergüenza y poco confiable. Vale la pena señalar que las mañas de las que se acusa a Grecia fueron ideadas en el pasado por la oligarquía local y apañadas por bancos y agencias financieras de Europa y Estados Unidos, en las cuales el gobierno de Syriza no tuvo nada que ver.

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