Columnistas

Alguien se comerá su reloj...

Su debilidad quizás se deriva de su ausencia en toda la fase previa a la convocatoria

La Razón (Edición Impresa) / Rubén D. Atahuichi López

03:54 / 07 de octubre de 2014

Alguien se comerá su reloj, ¡y su corbata! Sí, literal, ambas cosas. Esta campaña electoral, a punto de cerrarse, no había sido tan desabrida, como la supusimos al principio. Tenía que tener su condimento, al margen de las guerras verbales, la descalificación y los discursos egocéntricos (que yo soy la alternativa, la opción o el cambio, o “viva yo”). Algo suicida...

Jorge Quiroga, expresidente de Bolivia (2001-2002) y candidato presidencial por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), fue de la idea. “Si seis de diez votan por Evo Morales, me como mi reloj”, dijo en una entrevista con la red Unitel.

Si las encuestas están en el margen de los resultados del domingo, el otrora vicepresidente de Hugo Banzer Suárez estará en problemas más que gástricos. Para entonces, también se habrá comido su corbata, como también dijo. Claro, si cumple sus palabras, como se espera de sus ofertas electorales.

Cuán certera será su previsión para tan ficticia y tremenda apuesta electoral. Quizás plena, pero nosotros ya estamos esperando cómo termina esto. Claro, hay que ver si, primero, se cumplen las encuestas, que hasta ahora otorgan a Morales una intención de voto de más o menos 59%, cifra que casi implica una sentencia para Quiroga.Llegado al filo del cierre de inscripción de candidatos, el político cochabambino se considera el seguro contendor de Morales y el Movimiento Al Socialismo (MAS) en la segunda vuelta electoral. Por algo también es tan optimista su acompañante, Tomasa Yarhui, quien dijo ayer que Quiroga será un “fenómeno” el domingo.

Quiroga tiene una intención de voto que —en todas las encuestas conocidas hasta el domingo— no supera el 9%. Considerando el 59% de Morales, su aspiración es poco posible: tendrá que esperar que el MAS rompa las expectativas actuales y caiga abruptamente a menos del 40% de los sufragios, y conseguir menos de 10% de diferencia respecto del primero.

Ni a Samuel Doria Medina, de Unidad Demócrata (UD), que hasta el domingo estaba mejor posicionado que el candidato del PDC bajo un techo de intención de voto del 18%, le alcanza las posibilidades para obligar a un balotaje al aspirante del MAS. Ni por sí solo ni ante la supremacía de Morales.

Pero Quiroga está animadísimo. Ya ha dicho que será el “líder de la oposición”, quizás por eso su encono con Doria Medina, que, ante su imposibilidad de mayores logros por llegar al Palacio de Gobierno, también aspira a eso.

Su principal debilidad quizás se deriva de su ausencia en toda la fase previa a la convocatoria a elecciones. Abstraído de una eventual participación en las elecciones, Quiroga dio enorme ventaja a quienes hoy son sus contendores, que, a diferencia del hoy postulante del PDC, comenzaron una campaña política y electoral hace al menos dos años, como son los casos de Doria Medina y Juan del Granado, éste del Movimiento Sin Miedo (MSM).

Tengo el convencimiento de que el antiguo militante de Acción Democrática Nacionalista (ADN) tendría mejor proyección ahora si es que se animaba a participar de las elecciones antes. Tiene más cancha mediática y experiencia política, aunque su discurso conservador, en tiempos de cambio, es una de sus debilidades. Tiene poco tiempo para sazonarlo, como se espera que lo haga con el reloj y la corbata.

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