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Amas de casa

Ojalá que los legisladores recuerden sus promesas: un sistema universal de salud para las amas de casa

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma

01:27 / 19 de febrero de 2015

Entre las millonarias cuentas depositadas en el Banco inglés HSBC, con sede en Suiza, creadas para escabullir impuestos, 7.300 pertenecen a mujeres amas de casa, profesión calificada como “humilde y alejada de grandes fortunas” por quienes se dieron a la tarea de analizar la noticia. Al leer este comentario sobre la ocupación de las clientas y la sorna que conlleva, no se puede dejar de pensar en lo desvalorizada, menospreciada e invisible que es la profesión que desempeñan quienes lavan, planchan, barren, cuidan niños, enfermos y ancianos las 24 horas del día, sin recibir ningún reconocimiento y menos todavía una remuneración económica por semejante trabajo.

Las verdaderas amas de casa son las que, con su trabajo gratuito, generan el 36% del producto interno bruto del país. Según datos de la CEPAL, una de cada tres mujeres en Latinoamérica no tiene ingresos propios porque atiende tareas domésticas y de cuidado.

En la Encuesta Continua de Hogares de noviembre y diciembre de 2001 en Bolivia se incluyeron dos preguntas sobre  la medición del trabajo doméstico no remunerado en el hogar destinado a personas de siete años y más, el resultado demuestra que las mujeres son las que se dedican al trabajo del hogar en 97%, ¿será por eso que ni en las cuentas del banco inglés ni en las investigaciones sobre uso del tiempo en Bolivia ningún hombre declaró ser amo de casa?, ¿será esa la razón también por la cual el desempeño de esas tareas fundamentales para la vida de todos los seres humanos aún son vistas como secundarias, efecto del machismo que impera en la sociedad?

Otro dato a tomar en cuenta es que las mujeres entre 25 y 59 años que tienen trabajos remunerados fuera de su casa cumplen normalmente una doble jornada: ocho horas de trabajo remunerado y nueve horas diarias en tareas del hogar. Es un trabajo sin jubilación, porque las adultas mayores desde los 60 hasta los 74 años trabajan en sus casas al menos seis horas diarias. En la etapa en que la pérdida de funcionalidad física de los adultos tiende a ser más común (sobre los 75 años), también se advierte que las mujeres dedican un tiempo significativo a estas labores, superando siempre el periodo dedicado por los hombres, en cualquier tramo de edad.

¿Quién puede nacer y crecer sin que alguien le alimente, le abrigue, le atienda?, nadie. La Constitución, en su artículo 338, establece que “el Estado reconoce el valor económico del trabajo del hogar como fuente de riqueza y deberá cuantificarse en las cuentas públicas”. Es de esperar que los actuales legisladores se acuerden de sus promesas electorales: un sistema universal de salud para las amas de casa, como una forma de reconocimiento por su aporte a la generación de riqueza y para dar cumplimiento al mandato constitucional.

Es periodista.

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