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Año de epifanías
La economía necesita seguir creciendo, pero sin depender de las exportaciones primarias
La Razón / José Rafael Vilar
01:12 / 08 de enero de 2013
Recién fue la Fiesta de la Epifanía, cristiana revelación del Hijo de Dios, pero también y desde tiempos inmemoriales, día de celebrar el renacer del Sol. Y el 2013 latinoamericano, ante la llegada de la luz, estará con luces y, aunque no queramos, sombras. Recientemente (http://e-lecciones.net/opinion/?numero=994&p=d&show=1) revisaba qué se nos manifestará este año; veamos algunos hitos.
México estrenó gobierno y necesita frenar la violencia del narcotráfico, a la vez que ahuyentar los fantasmas priístas de corrupción y autoritarismo. En Guatemala —y en toda Centroamérica— urge acabar con el narcotráfico. La iniciativa de Pérez Molina (con otros líderes regionales) para despenalizar el consumo de drogas pudiera ser una opción, aún primigenia. Honduras, con sus nuevas elecciones, acabará la etiqueta antidemocrática: La reinserción política de Zelaya Rosales —con la candidatura de su esposa Xiomara Castro Sarmiento por su nuevo partido LIBRE— lo avala.
Nicaragua —país bolivariano— deberá superar el estigma de continuismo sin dejar de beneficiar a los pobres y con menor apoyo económico venezolano. Cuba tiene que salir de su permanente crisis, arriesgándose a profundizar las medidas empezadas, aunque el costo político es previsible y el social, más. Haití seguirá sus eternas agonías, mientras República Dominicana deberá parar su crisis y (con Caricom) prever los cambios en Petro Caribe. El vecino Puerto Rico avanzará a la estatidad.
Colombia tiene tres retos fundamentales: seguir creciendo económicamente, definir su proyecto de paz y romper el círculo de la droga (omnipresente sobre el segundo propósito). Ecuador, con oposición atomizada, reelegirá a Correa Delgado. El reto para él será el liderazgo de Alba, como ya ha iniciado.
Perú y Chile, a pesar de sus diferencias, avanzan sin etiquetas políticas en la beneficiosa integración del Pacífico, con México y Colombia. En Chile, independientemente quién gane en noviembre, los cambios serán de matiz. Bolivia tiene que seguir haciendo crecer su economía, pero independizándose de las exportaciones primarias, y escapándose de tantas consignas y divisiones.
Argentina yerra en su economía doméstica —los “cacerolazos” no son victoria de “la derecha”—, en macroeconomía y en enemigos irreconciliables. Octubre demostrará cuánto le afectó (antes, en marzo, Las Malvinas realizará un referendo sobre su estatus político). Las elecciones democráticas de abril en Paraguay romperán el aislamiento impuesto por los países vecinos a ese país (consigna política). Para el Mercosur, será un año definitorio. Uruguay transitará a sus elecciones en 2014.
En Brasil, el poslulismo de la presidenta Rousseff se consolidará, combatiendo la corrupción. Sus retos serán reflotar su ralentizada economía (pero no en crisis), combatir el narcotráfico y cumplir sus metas mundialistas para 2014. La Mandataria brasileña también deberá liderar Unasur.
Venezuela está en su hora difícil: con una oposición hoy debilitada y desmoralizada tras perder dos elecciones consecutivas, si el oficialismo no consolida un chavismo sin Chávez Frías puede caer en anarquías sectarias. La enfermedad del Presidente reelecto (objeto de penosos sensacionalismos y muy mal comunicada por el Gobierno) es su desencadenante.
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