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Antonio Araníbar

Antonio Araníbar debe al país una explicación sobre   su accionar como canciller de Goni

La Razón (Edición Impresa) / Patricia Montaño Durán

02:38 / 04 de octubre de 2014

La memoria es frágil, y muchos ya se han olvidado de Antonio Araníbar Quiroga, quien fuera canciller de Gonzalo Sánchez de Lozada, líder del Movimiento Bolivia Libre (MBL) y antiguo jefe del ahora candidato presidencial Juan del Granado. Araníbar nació en Cochabamba en 1941. Desde joven se interesó en la política y fue miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), partido del que se separó junto a otros dirigentes que posteriormente fundaron el MBL.

Araníbar se presentó como candidato a la presidencia de Bolivia en tres ocasiones. En 1993 llegó al gobierno Gonzalo Sánchez de Lozada, quien invitó al MBL a cogobernar a fin de ganar apoyo en el Congreso para “capitalizar” las empresas estratégicas del Estado como YPFB, Entel, Enfe y LAB, entre otras. El 6 de agosto de 1993, Araníbar fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores y Culto del gobierno de Goni.

Gonzalo Sánchez de Lozada, apoyado por Araníbar y Alfonso Revollo, liquidaron YPFB rebajando los ingresos para el TGN del 32% al 6%. Durante su gestión en la Cancillería se privilegió las relaciones comerciales con Chile, contribuyendo a la entrega de los ferrocarriles a empresas trasandinas, dejando la causa marítima en el olvido y haciendo pensar que Bolivia había borrado el tema marítimo de su agenda internacional.

En diciembre de 1994, en Miami, Goni y Araníbar estamparon sus firmas en un convenio por el que YPFB entregó acciones a la transnacional Enron a fin de desarrollar el gasoducto Bolivia-Brasil, documento no solo inconstitucional, sino perjudicial para el país. Dos días antes de que Goni termine su gobierno, el 4 de agosto de 1997, Araníbar firmó un acuerdo por el que se entregó a las transnacionales la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo; y desde entonces, pasó a ser “consultor” de la petrolera Chaco. Actualmente Araníbar tiene orden de aprehensión en Bolivia por el caso Gastos Reservados II y funge como representante de la OEA en México, donde se encuentra protegido.

A mi parecer, Antonio Araníbar debe al país una explicación sobre su accionar como canciller de Goni, pero sería también interesante escuchar la opinión sobre este tema de los emebelistas de ese momento, como Miguel Urioste y Juan del Granado, quienes desde el Parlamento apoyaron la capitalización realizada entre 1993 y 1997.

Así como Del Granado usa el pasado para hacer campaña política, es correcto recordar la historia completa, incluyendo su etapa de emebelista y aliado del gonismo. Los que vivimos ese episodio histórico desde el otro extremo político y luchamos contra la capitalización largos y duros años tenemos la obligación moral de rememorarlo, para que las nuevas generaciones conozcan estos hechos y no solo versiones sesgadas del pasado.

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