Columnistas

Más sobre Antonio Peredo

La Razón / Xavier Albó

01:33 / 10 de junio de 2012

Ya se ha escrito bastante sobre nuestro amigo y compañero recién fallecido Antonio Peredo. Hermano mayor de legendarios guerrilleros, su trinchera fue otra, la periodística. Remito a la Bitácora Memorística de Alfonso Moro Gumucio para un excelente y cálido perfil personal (http://gumucio.blogspot.com/2012/06/hablando-de-antonio.html). Yo también compartiré mi perspectiva.

Lo recuerdo ante todo como el brazo derecho de Lucho Espinal en el semanario Aquí (fundado el 17 de marzo de 1979) hasta que al cabo de un año (22 de marzo de 1980) Arze Gómez, García Meza y sus esbirros asesinaron a Lucho. Cuando meses después éstos asaltaron el gobierno, Antonio, con otros muchos acabó en el exilio. Llegué a visitarles en la casita que él, María Martha y el Moro Gumucio entonces compartían en México. Antes ya habían estado juntos en Aquí y juntos también participamos, con otros, en el libro Luis Espinal, el grito de un pueblo, que (gracias a la eficiencia del Moro y de Gregorio Iriarte) salió pronto publicado tras el asesinato de Lucho.

El día de la muerte de Antonio repasé el perfil que en ese libro él traza de Lucho, como periodista serio y muy coherente en su compromiso. Lo mismo se puede decir de Antonio. Siendo ambos tan distintos en sus orígenes, formación y creencias, trabaron una gran amistad y desarrollaron una sintonía nada común en su lectura de la realidad social y política del país y en su compromiso con la gente.

Más recientemente, Antonio fue el candidato vicepresidencial de Evo y el MAS, cuando en 2002 dieron la gran sorpresa de quedar segundos; fue su diputado hasta 2005 y, cuando en diciembre de 2005 llegaron finalmente a la presidencia, él fue su primer senador por La Paz. En los últimos años se ha mantenido más en un segundo plano, pero siempre muy activo enviando artículos digitalizados propios y de algunos otros, sobre todo a través de miradass1@hotmail.com, siempre con un sentido de apoyo crítico y constructivo (no levantamanos) a un proceso al que dedicó toda su vida. He aquí tres muestras:

“Cuando escucho decir a un compañero que una movilización popular es política, se me erizan los pelos. Esa frase corresponde al léxico de las dictaduras militares que se arrogaron el derecho a hacer política y se lo prohibieron al pueblo. Por supuesto que toda movilización tiene carácter político porque es una reclamación, justa o no, contra la autoridad o contra los empresarios. Otra cosa distinta es que se aprovechen de ésta algunos politiqueros... que sólo hacen clientelismo. Hay que darle dignidad a la palabra Política, así con mayúsculas, porque es la proposición y la acción relacionada con la cosa pública. Y lo que queremos hacer, en este proceso de cambios, es que todo el pueblo intervenga en la Política.” (12.08.2010).

“Este... gobierno del pueblo no puede actuar con el criterio de que... su mandato no puede discutirse... Es el pueblo que debe ser respetado y su demanda debe ser escuchada. Las marchas... han sido, hasta ahora, marchas de la esperanza frustrada. Es ineludible y urgente lograr que renazca la esperanza.” (1.05.2011)

Sobre el TIPNIS, días antes de la represión en Chaparina: “Allí viven pueblos absolutamente minoritarios cuya identidad, cultura, idioma y características étnicas proclamamos respetar en nuestra Constitución. Es cierto que la vertebración del país es necesaria... Pero no podemos hacerlo a costa de algunos pueblos que sufrieron la brutalidad de los patrones de antes y que ahora se sienten engañados.”

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