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Apuntes sobre el ‘sumaj qamaña’

La pertenencia es en el ‘sumaj qamaña’ el fundamento sobre el cual se erige el sentido de ser en esta vida

La Razón (Edición Impresa) / Cergio Prudencio

00:00 / 08 de marzo de 2015

Sumaj qamaña (traducido al español como “vivir bien”) es una noción concreta y abstracta, cuyo enunciado desafía el pensamiento y la imaginación. Sugiere un ideal básico de dicha para el ser humano en su condición individual y en sus interrelaciones. Bajo esta premisa, algunas culturas del altiplano andino alcanzaron niveles atendibles de convivencia, que podrían constituir referencia para la construcción de una sociedad más amplia, diversa y compleja, según el paradigma del Estado Plurinacional.

En su práctica, el concepto pareciera presentar características constantes. Sumaj qamaña es pertenencia. El individuo se identifica dentro de una sociedad de semejantes, con la que comparte valores y principios, tareas y prerrogativas. Pertenece al colectivo tanto como el colectivo le es propio. La pertenencia es en el sumaj qamaña el fundamento sobre el cual se erige el sentido de ser en esta vida, tanto en su dimensión práctica y funcional como en su trascendencia espiritual. La pertenencia define al ser en su dualidad persona/comunidad; lo sustenta y lo reclama. (En la película La nación clandestina, Sebastián traiciona a su colectividad, y ésta lo condena al desarraigo. Ruptura de pertenencia: muerte).

Sumaj qamaña es reconocimiento. El “vivir bien” se funda en el reconocimiento de los diferentes, y en su valor para la construcción de un bien abarcador. La sociedad igualitaria no se manifiesta aquí por la homogeneización, sino por la convergencia de los distintos en un orden interdependiente. Así se explica la constante formación de pares basados en el principio de opuestos complementarios: hembra-macho, puna-valle, arca-ira, aransaya-urinsaya, etcétera; conjunciones que consuman resultados, bienes y oportunidades; es decir, buen vivir.    

Sumaj qamaña es participación. Las distintas esferas de la colectividad intervienen en los asuntos que afectan a la parcialidad y al conjunto, aportando observación y compromiso. Se participa en los procesos productivos, en el ordenamiento social, en las ritualidades, en la toma de decisiones, etcétera, cada quien desde su especificidad y —de nuevo— en complementariedad con su(s) diferente(s). La estructura de la comunidad define la función del individuo, así como la participación del individuo define el funcionamiento de la comunidad, en un organismo indivisible. Sumaj qamaña es en este sentido, la construcción de un espacio social donde la cualidad “vivir bien” es consecuencia de un equilibrio dado entre contribución y beneficio.

Pertenencia, reconocimiento y participación constituirían la médula del sumaj qamaña; principios que la marcha de nuestra gran comunidad patria, en su desafiante momento posterior a la conquista del poder, y hacia un futuro expectante, debiera tener muy presentes. Lao Tsé escribió el Tao Te Ching para orientar la espiritualidad y la ética del poder. El sumaj qamaña nos proveería ese mismo sustento hoy, aquí; y le acreditaría al pueblo gobernantes, no patrones. Me parece.

Es compositor.

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