Columnistas

Arica, siempre Arica

Arica fue el sitio donde se desarrolló la primera reunión diplomática para intentar la paz

La Razón (Edición Impresa) / Walker San Miguel Rodríguez

02:54 / 21 de marzo de 2014

La ciudad de Arica, la más norteña de la República de Chile, colindante con el sur del Perú y conectada al altiplano boliviano, ha sido desde la época colonial (y muy probablemente desde el Imperio Incaico) el lugar geográficamente más idóneo para conectar al altiplano con el océano Pacífico. Hoy es una ciudad portuaria, su actividad económica primordial se desarrolla a través del puerto que tiene cinco molos de atraque y espacios para bodegas con capacidad de trasladar cerca de cuatro millones de toneladas de carga por año. Arica es la principal puerta de exportación e importación que tiene Bolivia, y la ciudad y sus alrededores son también un destino turístico de miles de bolivianas y bolivianos que la visitan especialmente en la época de verano.

Arica fue el sitio donde se desarrolló la primera conferencia diplomática para intentar la paz a poco de silenciarse los tambores de la guerra (octubre de 1880), habiendo sido designados como plenipotenciarios bolivianos para asistir a ella Mariano Baptista y a Juan C. Carrillo.  En 1883, cuando se firmó el Tratado de Ancón entre Perú y Chile, Arica y Tacna estuvieron en el centro del debate diplomático. Chile insistió en la anexión de dichos territorios bajo el argumento de indemnización de guerra, mientras que el Perú hizo todos los esfuerzos para evitar la pérdida de las dos provincias (Perú ya había resignado Tarapacá, como efecto de la guerra).

En 1895, Bolivia y Chile suscribieron el Tratado de Transferencia de Territorios por el cual Chile se obligaba a transferirnos la provincia de Arica si es que lograba integrarla plenamente a su soberanía (para ello restaba esperar el plebiscito que el Tratado de 1883 preveía). Los pactos de 1895 no culminaron exitosamente y Bolivia perdió la oportunidad de adquirir Arica.

El 20 de octubre de 1904, Bolivia y Chile firmaron el Tratado de Paz y Amistad y en él se estipuló, entre varias cláusulas, la construcción del ferrocarril que, partiendo de Arica, conectaría a El Alto de La Paz. Paralelamente, ambos Estados firmaron —en esa misma fecha— el Protocolo Confidencial Complementario al Tratado, por el que Bolivia se comprometía a cooperar “con todos sus esfuerzos” a Chile para que ésta nación adquiriese Arica (miles de bolivianos vivían en Arica y eran potenciales votantes en el plebiscito). En 1929 se firmó el Tratado de Lima. Sin plebiscito previo, las diplomacias de Lima y Santiago definieron que Tacna se quedaría con Perú mientras que Arica pasaría a soberanía de Chile. Bolivia emitió una circular de protesta porque consideró que estaba siendo marginada de ese acuerdo.

En las décadas del 50, 60 y 70 del siglo pasado, Arica retornó como eje de una eventual solución a la cuestión marítima boliviana. Ricardo Anaya se animó a plantear la tesis de “Arica trinacional” y fue especialmente notable la negociación de Charaña por la cual Chile se obligaba a entregarle a Bolivia un corredor territorial que desembocara en el norte de la ciudad de Arica, para terminar así con su mediterraneidad.

Luego de la sentencia emitida este año por la Corte de Justicia de La Haya en el controvertido Perú-Chile, Arica, siempre Arica, ha retornado al tapete de la actualidad diplomática. Bolivia, atento observador al proceso mencionado y a punto de presentar su memoria dentro de la demanda presentada contra Chile, puede perfectamente plantear a nuestro vecino una negociación eficiente que parta de la “solución Charaña” e intente en el siglo XXI resolver lo que no se pudo hacer en el Siglo XX.  

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia