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Arqueología, una profesión apasionante

¿Qué es la Arqueología y para qué sirve? En el pasado está el presente, en el pasado está el futuro

La Razón / Sonia Avilés

01:03 / 06 de noviembre de 2013

Buscando una nueva beca, esta vez para el posdoctorado, reescribiendo inéditos y viejos proyectos, escudriñando constantemente financiamientos... si pudiera retroceder el tiempo y elegir de nuevo, a pesar del poco apoyo que tiene la investigación científica, elegiría una vez más... Arqueología.

Todo comenzó con un sueño. Tenía nueve años cuando visité por primera vez Tiwanaku. La ciudad de piedra y sus enigmáticas estelas marcaron mi vida, me dije, seré arqueóloga y desentrañaré los misterios y la magia de este lugar. Han pasado 34 años de aquel flash y los “nos” (no se puede, no hay fondos), los “vuelva mañana”, los “la llamaremos”  han sido demasiados, pero mis sueños han podido más que los “nos”, porque afortunadamente hubo muchos “sis” para equilibrar la balanza.

“¿Artista y boliviano? Usted es un desgraciado doblemente”. Decía un viejo profesor de teatro, cuando recordaba cómo lo definían. El mismo dictamen podría aplicarse a la ciencia: la pobre entre los pobres, la última en los países del Tercer Mundo, todavía bajo el colonialismo. Claro, es más importante resolver problemas de alimentación, salud e infraestructura. ¡Quién podría negarlo! ¿Y la ciencia?, ¿la investigación?, son el núcleo central de la educación, la clave de la cultura. No sólo de pan vive el hombre, decía un soñador hace 2.000 años. Hoy, frente a la crisis moral y a la violencia cotidiana, se reafirma con la fuerza de todos los milenios que el conocimiento es el pan vital de nuestra humanidad.

¿Qué es la Arqueología y para qué sirve? En el pasado está el presente, en el pasado está el futuro. La humanidad vive en un círculo vicioso. Hace 130.000 años el hombre sin duda comprendió o atisbó el terror y la negación de la guerra por el dolor que encarnaba, sin embargo, el mundo “civilizado” practica sin pesares la “guerra humanitaria”. No hemos aprendido nada del pasado, el exterminio aún nos pertenece.

Son las grandes contradicciones de la evolución humana plasmadas en vestigios (momias, casas, caminos, templos, obras de arte, cuchillos, hachas, puntas de flecha, vestidos, etc.) el sujeto de estudio de la Arqueología.

Con cada doctor honoris causa Evo Morales, el presidente aymara, acerca la universidad al pueblo y la aleja de la superficialidad social que se ha apoderado de nuestras universidades: ¡gran señal de cambio! A lo largo de mis viajes encontré muchos sitios maravillosos cubiertos quizás cientos de años por vegetación y sedimentos. Nunca los di a conocer de forma sensacionalista, sino a través de informes y artículos científicos y de difusión no masiva. No obstante, los medios los presentan como grandes descubrimientos hechos por arqueólogos del Primer Mundo. ¡Cuán colonizadas están nuestras mentes!

¿Vale la pena conservar el pasado? Más que nunca. Tiwanaku hoy revive en cada fiesta y el templo de la Roca Esculpida de Samaipata-El Fuerte recupera su función con cada ofrenda. Son la parte material de nuestro espíritu y la esencia de lo más elevado que hemos construido. Por la conservación de nuestro patrimonio y la valorización de la arqueología: la profesión incomprensible.

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