Columnistas

Reflexiones a propósito del arte

Existen obras que nos transportan al mundo deductivo y reflexivo del arte.

La Razón (Edición Impresa) / Patricia Vargas

00:01 / 11 de octubre de 2018

Hace unos días tuvimos la satisfacción de asistir a la exposición de tres artistas: la madre y maestra Graciela Rodo Boulanger, y sus dos hijas (una pintora y otra fotógrafa), quienes parecieran estar encaminadas a buscar su propia expresión. Como era de esperar, la primera no dejó de impresionarnos, porque su pintura, con la maestría adquirida con los años, muestra una especie de cambio en la expresión de los rostros infantiles, inspirado quizás en la mirada de los niños de la India. No solo este detalle destacó en sus cuadros, sino también su maravilloso uso del color, lo cual (como profesionales de la arquitectura) nos llevó a regodearnos sobremanera.

Asimismo, Boulanger presentó obras en cerámica en las que sobresale su estilo personal. Este fue el caso por ejemplo del trabajo en el que se observaba a niños jugando con voladores, una composición sutil que captó el movimiento de los pequeñines.

Esta exhibición de arte nos llevó a pensar que existe un buen número de arquitectos que poseen talentos artísticos ocultos. Unos en la música, con una ejecución hasta profesional de algunos instrumentos; y otros con una habilidad innata para realizar, por ejemplo, dibujos a mano en los que resalta el uso de distintas técnicas, con las que logran la composición de imágenes humanas o urbanas de alta calidad. Talentos que merecen ser “desempolvados”, porque no cabe duda de que la sensibilidad que entraña toda expresión artística merece ser expuesta y dada a conocer a la ciudadanía.

Lamentablemente, la cualidad manual ha dejado hoy de trascender, y la juventud ha olvidado hasta el manejo del lápiz, pues su producción es netamente digital. Pero, siguiendo la reflexión inicial, habrá que decir que existen obras que nos transportan al mundo deductivo y reflexivo del arte, el cual extrae interesantes conclusiones, como el hecho de que no se debiera emplear el nombre de arte si las obras no son producidas en libertad. Un punto de vista que alude a quienes, ensimismados en lo que les gusta a la clientela, dejaron atrás los saltos que suponen las nuevas creaciones, cuyo fin es impactar y que quien las observe sueñe con obtenerlas.

Así se justifica el hecho de que cuando cualquier arte surge de la creatividad, se niega a sí mismo toda repetición. Una perspectiva que también debiera considerarse en la arquitectura. Como opinan los expertos, el arte se distingue de un oficio por lo “liberal” de su producción, mientras que el segundo es denominado “mercenario” por la mera reproducción de sus obras. Esta última expresión quizá sea muy dura, pero coherente con la concepción de que el arte es un juego, vale decir, una tarea agradable por sí misma.

Creemos que en todas las artes, especialmente en la arquitectura, existe mucha fuerza, una especie de esencia personal que puede ser identificada en ciertas obras, aunque no de manera general. En cuanto al arte en sí, el espectador puede encontrar aspectos de singularidad que convierten a una expresión en un elemento artístico capaz de despertar emociones. Para terminar, resulta evidente que las artes estéticas no dejan de tener un juicio reflexivo y no solo se basan en las sensaciones que pueden producir.

* Arquitecta.

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