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Avatar II

Lo ocurrido en la defensa del TIPNIS demostró que el argumento de la película estaba invertido

La Razón / Alejandro F. Mercado

03:43 / 10 de diciembre de 2011

Se comenta en los ámbitos cinematográficos que la producción de Avatar II, dirigida por James Cameron, estaría retrasada en unos meses y probablemente no logre llegar a las pantallas el siguiente año. Aunque no se ha aclarado la causa de este retraso, podríamos suponer que Cameron vio los documentales de la intervención policial a los indígenas originarios que marchaban en defensa del TIPNIS y ello lo llevó a revisar su argumento.

En Avatar los originarios de Pandora, los Na’vi (azulitos dotados de cola), eran los dueños del árbol de la vida o, con mayor precisión, de la morada de la diosa Eywa, a la que defendían, con todo derecho, de la agresión de los imperialistas que venían a explotar el preciado mineral unobtainium. Lo ocurrido en la defensa del TIPNIS ha demostrado que el argumento de la película estaba invertido, que solamente había que darlo la vuelta para que refleje la realidad, es decir, que los Na’vi no eran socialistas sino neoliberales, y los agresores de la Corporación RDA no eran neoliberales sino socialistas.

De cualquier forma, el retraso en la producción de Avatar II podríamos tomarlo como una buena noticia, porque las películas dirigidas o producidas por Cameron son cada vez peores. Es innegable que Titanic fue una gran película, pero ello se debió a los últimos 20 minutos, donde, gracias a la tecnología de los denominados efectos especiales, se logra poner en escena el hundimiento del magnífico crucero. El resto de la cinta  fue una historia cursi, un fantoche, propio de las telenovelas argentinas.

Avatar, como en su momento expresara Fernando Savater, fue un producto bobo y ñoño, que a pesar de que su producción costó más de 200 millones de dólares, no logró ganarle las estatuillas a la película En tierra hostil, producida por su exesposa Kathryn Bigelow, quien se llevó los oscares a la mejor película, mejor dirección, mejor guión, mejor edición de sonido, mejor mezcla de sonido y mejor montaje. La cinta cuya trama se desarrolla en la guerra de Irak invirtió menos del 10% del presupuesto de Avatar.

La siguiente película donde James Cameron participó como productor ejecutivo fue un verdadero bodrio, me refiero a Sanctum (El Santuario), basada en la exploración de una cueva subacuática en Papua Nueva Guinea. Es un film de argumento simplón, un guión de quinta y pésimos actores; 105 minutos de desperdicio para quienes pagamos para verla. De allí que el posible retraso en la producción Avatar II no debería impacientarnos ni mucho menos.

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