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El Bala, en la mira

Las represas de El Bala y del Chepete no son tan inofensivas como aseguran sus promotores

La Razón (Edición Impresa) / Gonzalo Jordán Lora

09:21 / 23 de octubre de 2016

En reiteradas oportunidades autoridades del Estado han afirmado que de construirse, las represas de El Bala y del Chepete afectarían en un porcentaje mínimo (entre el 0,79% y el 1,9%) a los parques nacionales Pilón Lajas y Madidi. Este porcentaje, que dicho sea de paso ha sido puesto en duda por organizaciones especializadas en temas ambientales como el Cedib o la Fundación Solón, hace referencia únicamente al impacto más evidente de las hidroeléctricas: la inundación permanente de bosques, humedales, fauna y flora allí donde se construyen; y convenientemente olvida otras alteraciones igualmente importantes.

Por ejemplo, la sedimentación que deviene de las usinas constituye uno de los impactos ambientales más nocivos. En los ríos cuyo flujo de agua corre libremente, el oxígeno y los nutrientes naturales están en equilibrio, por tanto, la toxicidad de los contaminantes se reduce o se elimina. En cambio, las represas disminuyen esta capacidad natural de los ríos para eliminar toxinas como consecuencia de la acumulación de vegetales y otro tipo de sedimentos en los embalses. Pues cuando éstos se descomponen, el agua se contamina, convirtiéndose en una amenaza para la ecología y la salud humana río abajo.

Además, según advierte un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista BioScience, producto de este fenómeno las usinas y embalses generan al menos 1.000 millones de toneladas anuales de gases contaminantes, que representan el 1,3% de los gases de efecto invernadero de todo el planeta. Con estos datos este estudio viene a sepultar el principal argumento “ecológico” en favor de las represas: el supuesto de que, a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con las platas termoeléctricas, no generan gases de efecto invernadero durante su operación.

La extinción de peces representa otro de los impactos ambientales perniciosos que deviene de la construcción de las hidroeléctricas, pues los diques impiden el flujo normal de aquellos que nadan contra corriente para depositar sus huevos. Según un estudio de la Asociación FaunAgua, se estima que el 80% de los peces amazónicos bolivianos son migratorios, cuyo ciclo de vida quedaría entonces interrumpido por los muelles de las usinas de El Bala y del Chepete, poniendo en riesgo el principal medio de subsistencia de miles de familias indígenas y campesinas que viven en el norte de La Paz. Por otra parte, la pérdida de fertilidad de la llanura inundable a orillas del río, fundamental para la agricultura y la reproducción de los peces, también suele verse afectada por las represas, ya que una parte importante de los sedimentos y nutrientes que transporta el río se queda acumulada en los embalses.

En resumidas cuentas, las represas de El Bala y del Chepete no son tan inofensivas como aseguran los promotores de estos megaproyectos.

Es economista, tiene una especialidad en Cambio Climático y Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), periodista de La Razón.

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