Columnistas

Balance

No está resuelta la construcción de una cultura de recibir beneficios a cambio de obligaciones

La Razón / Pablo Rossell Arce

00:30 / 29 de diciembre de 2011

Nuestro país está cerrando un año complejo como pocos. En esta época es cuando los bolivianos (y bolivianas) hacemos un balance que nos ayude a proyectar nuestros propósitos de año nuevo que, como cualquier otro año nuevo, es esperanzador.

Un manejo económico prudente y un impulso importante de nuestros socios asiáticos (que aún están de buenas) nos dejan un modesto pero firme 5% de crecimiento del PIB (no oficial). A fines de año, nuestro país estará bordeando los $us 2.000 de ingreso per cápita; cifra nada desdeñable y que nos sitúa un poco más lejos de los países pobres. Como en pocas ocasiones, nuestra inversión en infraestructura ha sido extraordinaria. No sólo en este 2011, sino en los últimos años. Para un país como el nuestro, cualquier cantidad de caminos, tendidos de electricidad, telecomunicaciones y puentes será insuficiente durante los próximos lustros. Nuestro YPFB por fin parece tomar velocidad, ejecutando un buen porcentaje de los $us 1.000 millones de dólares que el BCB le prestó hace tiempo.

En lo micro, tampoco nos fue mal: el PNUD mostró con cifras duras que hoy nuestro país es un poquito menos desigual que hace una década; nuestra clase media subió del 29,8% de la población al 35,8%. Es decir, de alguna manera, los logros en lo macro se reflejan en la situación de las familias.

Un ámbito donde estamos avanzando con poca firmeza es en el debate de ideas, programas y propuestas. En parte, por falta de ideas; en parte, porque estamos en plena reconstrucción de actores e intereses posneoliberales (si la COB de hoy representa a un ápice de los proletarios; los gremios empresariales representan a un ápice de los potentados económicos); en parte por falta de decisión, también.

Falta aún avanzar en algunos temas estructurales que los primeros momentos del cambio que vive nuestro país no nos dejaron ver con claridad. Me refiero, en concreto, al nuevo tipo de ciudadanía que requiere este país. De alguna manera, este tema ha sido una constante en los comentarios de este columnista. Se ha distribuido mejor nuestra renta, se ha mejorado la situación de grupos anteriormente postergados; todo ello a cuenta del pago de una incuestionable deuda social. Pero creo que aún no está resuelta la construcción de una cultura de recibir beneficios a cambio de comprometer obligaciones. Y puedo decir con cierto grado de certeza que es resolviendo el problema de la ciudadanía que nuestro país mejorará su autoestima, su autoimagen —su vivir bien, pues—; mucho más que con una hipotética victoria de nuestra selección de fútbol.

Los deseos de este columnista para el próximo año son que logremos un país más dialogante, con más inclusión ciudadana y con mayor cariño y respeto por nuestros compatriotas. Y que estos logros germinen desde las más pequeñas acciones cotidianas. Feliz 2012.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia