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Biblioteca Bicentenario

La celebración de los 200 años de nuestra independencia es sobre todo un hecho cultural

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Iturri

01:15 / 11 de julio de 2014

La celebración de los 200 años de nuestra independencia es sobre todo un hecho cultural. Por supuesto que es la fecha propicia para un relanzamiento como país cuyas bases económicas se construyen con la llamada Agenda del Bicentenario. Sin embargo, la economía representa solo una parte, la otra es la estructura del país soñado, del país deseado, de la búsqueda del país para legarlo a nuestros menores.

Ya lo dijo Álvaro, la revolución es mitad base material y mitad sueño. Y para construir ese imaginario social, imprescindible para cualquier cambio, son necesarias una revisión de nuestro pasado y una evaluación crítica de nuestro presente. ¿Qué país podemos construir si ignoramos de dónde venimos? ¿Cómo podemos pensar en el mañana si no entendemos la lucha de nuestros mayores? Y en este campo tenemos una tremenda falencia, sobre todo en los colegios y las universidades.

En el sesquicentenario y en el Bicentenario de la Revolución del 16 de julio se trabajaron sobre importantes bibliotecas plurales no solamente sobre historia, sino además sobre literatura. Ahí están por ejemplo esos volúmenes con tapa gris que rescatan obras tan importantes como la de Óscar Cerruto o de Jaime Saenz; así como también los 24 volúmenes de la lucha de los paceños para dejar de guardar “un silencio parecido a la estupidez”.

Ahora se propone que el Estado publique 200 volúmenes para 2025. Ojalá fueran más. Ojalá fueran textos no solo para académicos, sino también textos que expliquen a los bolivianos de a pie la importancia de la gesta libertaria.

Y uno de los primeros volúmenes que debería ver a la luz publicado por el Estado y repartido por miles debe ser La dramática insurgencia de Bolivia de Charles Arnade. Una extraordinaria investigación que demuestra quiénes fundaron Bolivia y qué intereses tenían. Entre ellos el muy oscuro Casimiro Olañeta, quien sirvió a todos los gobiernos mientras estuvo vivo excepto al único popular y revolucionario, que era el de Isidoro Belzu.

Esa obra demuestra que la lucha de los independentistas convertidos en guerrilleros fue para beneficio de los “dos caras”, los que hasta la victoria estaban al lado de España. Ya lo dijo el comandante de Ayopaya y Sipe Sipe, Eusebio Lira: “De los frutos de la libertad se servirán otros…”. Y esos otros fueron políticos conservadores, gamonales y mineros. La columna debe acabar. Pero volveremos sobre el tema, una y otra vez. Ya lo dije, fue la lucha de nuestros mayores, es la nuestra, será la de nuestros hijos.

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