Columnistas

Bienaventuranzas 2013

Bienaventurados los pobres de espíritu. (Mateo, 5:3); Bienaventurados los pobres. (Lucas, 6:20)

La Razón / José Rafael Vilar

00:00 / 25 de diciembre de 2012

Finaliza el año y cada día pensamos buenos deseos y propósitos (aunque, poco después, la mayoría queden olvidados). Me ungía del espíritu de la Natividad para escribir cuando comprobé que, acá en Bolivia como en casi todo el mundo, muchos ya lo estaban describiendo mejor que yo (y lo que me decidió a no hacerlo, al final, fue el “Cuento de Navidad de 2012” de Francesco Zaratti, una hermosísima y profunda parábola, que recomiendo leer en su blog). Por ello llegué a la necesidad de escribir desde mis propios pensamientos positivos, mis Bienaventuranzas.

De las del Nuevo Testamento (hay, también, muchas en el Antiguo), las más conocidas son las de Mateo y las de Lucas. Ninguna de éstas son “bendiciones” que, de por sí, proporcionarán la Felicidad (ni “maldiciones” que producirán infelicidad, como pudiera pensarse al leer a Lucas 6:24-26) sino que son exhortaciones para seguir caminos que conducirán a ella.

Y ahora éstas son, en libérrima adaptación de las Bíblicas, mis Bienaventuranzas para 2013, urbi et orbi:

1. Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos, no de los corruptos ni de los que se enriquecen abusando, robando y engañando.

2. Bienaventurados los humildes que cuidan la Tierra, porque ellos la poseerán en herencia y no será de los que la destruyen, envilecen o malcomercian.

3. Bienaventurados los que lloran por causa de maltrato, porque ellos serán consolados y recibirán la solidaridad de los que se oponen a la violencia y desprecian a los que la practican y enarbolan.

4. Bienaventurados los que sufren y padecen graves dolencias, porque si han entregado —limpio, justo y sin soberbia— su corazón a sus hermanos alcanzarán el Reino de los Cielos, frente a los mezquinos, egoístas y malignos que nunca serán saciados.

5. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia y serán luz frente a las sombras de los pugnaces.

6. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (en todas sus denominaciones) en cada persona que les necesite y no necesitarán clamar por Él.

7. Bienaventurados los que trabajan por la Paz, porque ellos sabrán perdonar, salvados del eterno sufrir de los que no saben hacerlo.

8. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia porque si son inocentes, de ellos será el Reino de los Cielos y si son culpables podrán alcanzarlo por la redención.

9. Bienaventurados los injuriados, los perseguidos y los difamados por buscar la Verdad y por tener hambre y sed de Justicia porque la encontrarán en cada Hombre y Mujer que la ansía y no sufrirán estigma de Mentira.

Alegrémonos y seamos felices, porque la recompensa a las buenas acciones y al amor será muy grande en cada uno de nuestros corazones.

El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal y sus labios no hablen engaño; apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala. (1PEDRO, 3:10-11)

Felices Fiestas y muchas bendiciones.

Es miembro de la Organi-zación de Consultores Políticos de Latino-américa  (OCPLA).

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