Columnistas

Bienvenida la energía del 2014

No podemos regresar tan cómodamente  y, por flojera, pensar y creer que vivir bien es tener cosas

La Razón (Edición Impresa) / Con la punta de la aguja - Julieta Paredes Carvajal

00:00 / 12 de enero de 2014

Es un nuevo año y trae una energía que impulsa la vida y la fuerza de los deseos, propósitos y planes para realizar. Todavía me duele la forma tan colonial y conservadora con la que se despidió el año pasado para las mujeres, donde los fanáticos llenos de odio e ignorancia presionaron a las y los asambleístas para que, cual cacería de brujas, muchas y muchos hagan profesión de fe a fin de colonizar y controlar el cuerpo de las mujeres, cual inquisidores, masones, Opus Dei, kukuxklán o neonazis. Sin embargo, éste es nuestro proceso y nadie dijo que iba a ser fácil, mucho menos para las mujeres, porque es sobre nosotras que se sostiene la pirámide de privilegios.

En pocos días nos han bombardeado por todo lado con el comienzo de las campañas electorales, empapelado sin miedo una buena parte de las calles del centro de La Paz, los PumaKataris, el teleférico, el satélite, el Dakar, en fin, tendremos que tener serenidad y mucha paciencia, como decía Kaliman, aquel príncipe de las radionovelas cuando era niña.

Para poder discernir  lo que puede ser útil, para seguir construyendo el país que queremos, quiero plantear algunos puntos para tomar en cuenta. El vivir bien es una propuesta nacida desde nuestro proceso de cambio; hemos planteado esas dos palabras no por excéntricas/os, sino porque sentimos que nos es por el camino de Europa o EEUU, y los modelos de sociedad que desde estos espacios nos proponen, por donde queremos ir. Estos modelos demostraron ampliamente que eso no es vivir bien, traen mucha muerte y desastres para la vida en nuestro planeta. Además producen en su gente poca esperanza y creatividad, pues en vez de abrirse a otras formas de pensamiento creativo, la vida en estos espacios retorna a momentos de mucho sufrimiento. Aclaro qué quiero decir con retorna: en la  manera de concebir el tiempo para Occidente es una línea, que va hacia lo que llaman adelante, por eso digo retorna hacia los momentos más terribles de su historia, como son el fascismo, la inquisición, el moralismo mojigato. En cambio, nuestras culturas ancestrales entienden el tiempo más bien de manera circular.

Entonces, el vivir bien es una propuesta creativa y tenemos que darle contenido. Creo que ésa es una buena pregunta y tarea repleta de futuro  para cada una/o de quienes vivimos en estas tierras. ¿Qué es para nosotras el vivir bien?, ¿qué debe significar? No podemos regresar tan cómodamente  y, por flojera, pensar y creer que vivir bien es tener cosas; necesitamos dimensionar el significado de tener cosas con el consumismo. Eso de comprar cosas sin que las necesitemos es una manera de rendirnos a Occidente, y el vivir bien solo será una otra palabra de reemplazo de lo mismo, y lo que es peor, estaremos reciclando la muerte.

No puedo concluir sin remarcar que el vivir bien para las mujeres es una tarea en la que parece ser que los compañeros varones no quieren asumir que este mundo, estas tierras y nuestros pueblos son para ellos y para nosotras en mitades, y no que la tajada más grande es de ellos y para nosotras lo que ellos quieran darnos. Buen año 2014.

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