Columnistas

Boff sobre terrorismo contra Charlie

La Razón (Edición Impresa) / Tejiendo pistas - Xavier Albó

03:00 / 18 de enero de 2015

Hoy resumiré para ustedes algunas de las ideas de Leonardo Boff (16-1-2015) a propósito del atentado contra el semanario Charlie Hebdo. Una cosa es indignarse, con toda razón, contra el acto terrorista que acabó con los mejores caricaturistas franceses. Se trata de un acto abominable y criminal, imposible de ser apoyado por cualquiera que sea. Otra cosa es buscar entender analíticamente por qué tales sucesos terroristas ocurren. No caen del cielo azul.

Detrás de ellos hay un cielo oscuro, hecho de historias trágicas, matanzas masivas, humillaciones, discriminaciones y guerras como las de Iraq y Afganistán, que sacrificaron la vida de miles y miles de personas o las obligaron al exilio.

Se debe superar la estrategia de enfrentarse a la violencia con más violencia todavía, en una espiral de violencia interminable que produce incontables víctimas, la mayoría de ellas inocentes. Y nunca se llegará a la paz. Si quieres la paz, prepara medios de paz, fruto del diálogo y de la convivencia respetuosa entre todos.

El atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, fue paradigmático. Bush reaccionó con la “guerra infinita”. Una guerra moderna con una mortandad de civiles incontable. Si en estos países hubiese solamente plantaciones de dátiles y de higos, nada de eso habría ocurrido. Pero en ellos hay muchas reservas de petróleo, sangre del sistema de producción mundial. Tal violencia dejó un rastro de rabia, de odio y de deseo de venganza en muchos musulmanes por todo el mundo.

A partir de este trasfondo se puede entender que el abominable atentado de París es resultado de esta violencia primera y no su causa originaria. No por eso se justifica. Lo que entonces busca el terrorismo es crear el miedo generalizado: ocupar las mentes de las personas y hacerlas rehenes del miedo. No es ocupar territorios, como hicieron los occidentales en Afganistán y en Iraq, sino ocupar las mentes.

El 8 de octubre de 2001, a un mes del atentado de New York, Osama Bin Laden profetizó: “Estados Unidos nunca más tendrá seguridad, nunca más tendrá paz”. Ocupar las mentes de las personas, mantenerlas desestabilizadas emocionalmente, obligarlas a desconfiar de cualquier gesto o de personas extrañas es el objetivo esencial del terrorismo. Para ello ha desarrollado la siguiente estrategia. Sus actos deben ser: 1) espectaculares, para causar una conmoción generalizada; 2) admirables por el ingenio empleado; 3) minuciosamente preparados; 4) imprevistos, para dar la impresión de ser incontrolables; 5) sus autores deben seguir anónimos, cuantos más sospechosos, mayor el miedo; 6) causar miedo permanente; 7) distorsionar la percepción de la realidad. Cualquier cosa diferente puede producir el terror. Si unos chicos pobres entran en un centro comercial, ya se los proyecta como asaltantes potenciales.

Terrorismo es, por tanto, toda violencia espectacular, practicada con el propósito de ocupar las mentes con miedo y pavor. Lo importante no es la violencia en sí, sino su carácter espectacular, capaz de dominar las mentes de todos. Noam Chomsky cita a un funcionario de los órganos de seguridad estadounidenses que confesó: “Estados Unidos es un Estado terrorista y nos enorgullecemos de ello”.

Solamente los medios pacíficos tienen la fuerza secreta para vencer la violencia y las guerras. Ésta es la lección de la historia y el consejo de sabios como Gandhi, Luther King Jr, Francisco de Asís y Francisco de Roma.    

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