Columnistas

Boicot al Gobierno de Israel

Oprimiendo a los otros, convirtiéndose el opresor en  torturador, se pierde el alma

La Razón (Edición Impresa) / Sonia Victoria Avilés Loayza

00:00 / 18 de julio de 2014

Imposible callar, particularmente en estos días en los que la muerte reina en Tierra Santa coronando más de 60 años de ocupación, colonización y limpieza étnica de Palestina. ¡Hoy todos somos palestinos!

Si bien los profetas de Israel enseñan estar al lado de los oprimidos, el futuro es aterrador. En palabras del escritor italiano de origen hebreo Salomone Ovadia, será una catástrofe también para Israel, porque oprimiendo a los otros se pierde el alma, convirtiéndose el opresor en torturador; y mientras el mediador sea Estados Unidos, no habrá solución posible. Lamentablemente el judaísmo es una cosa y el Estado de Israel otra.

La campaña de boicot de inversiones y sanciones de la comunidad internacional fue determinante para acabar con el régimen del apartheid sudafricano y hoy también podría serlo frente al israelí.

El pueblo palestino pide adoptar sanciones contra el Estado de Israel mientras éste no cumpla con el derecho internacional: paralice los ataques del Ejército sobre la población, desmantele el muro del apartheid, ponga fin a la ocupación y colonización de los territorios árabes invadidos en 1967 (Cisjordania, la Franja de Gaza, Jerusalén Oriental y los Altos del Golán sirios), reconozca el derecho al retorno de los refugiados y la plena igualdad de la población palestina con ciudadanía israelí.

El bloqueo debe extenderse también al mundo universitario y deportivo. Las instituciones académicas no son neutrales, dificultan a los estudiantes palestinos que viven en Israel el acceso a la educación superior. Israel bloquea y destruye las universidades palestinas. Por ello, debe cesar toda colaboración, especialmente la investigación militar en apoyo a la ilegal ocupación de Palestina. Israel usa sus equipos de fútbol y baloncesto para tapar y legitimar sus políticas racistas y de ocupación.

Debemos abogar por 1) la paralización del acuerdo Euro-Mediterráneo, que establece una asociación entre la Comunidad Europea y sus Estados miembros, por una parte, y el Estado de Israel, por la otra (1995). Éste debe anularse por incumplimiento del artículo segundo del propio convenio: “Las relaciones entre las partes, así como todas las provisiones contempladas en el acuerdo, deben estar basadas en el respeto a los derechos humanos y los principios democráticos, que guiará su política interna e internacional y constituye un elemento esencial para este acuerdo”. 2) La suspensión de acuerdos militares, comerciales y otros. 3) Hacer vinculante y efectivo el dictamen del Tribunal de Justicia de La Haya obligando al Estado de Israel a desmantelar el Muro de Palestina y devolver a sus propietarios originales las tierras anexionadas. 4) La revisión del “derecho de veto” en el Consejo de Seguridad de la ONU. 5) La compensación para los donantes de ayuda humanitaria destruidos por el Estado de Israel. 6) En definitiva, exigir el cumplimiento de los acuerdos y de la legalidad internacional.

Basta de censurar las voces disidentes dentro y fuera de Israel. No podemos legitimar un Estado de apartheid. No podemos contribuir directa o indirectamente al financiamiento de la ocupación. Palestina debe recuperar su tierra, sembrarla, cultivarla y recoger sus frutos, en justicia, libertad y paz.

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