Columnistas

El resultado circunstancial

¿Supremacía celeste? Quizás; los atigrados tienen un matiz: su equipo nunca descendió

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Atahuichi *

11:24 / 16 de mayo de 2017

Es tan divertido el día después de los partidos de fútbol, que los hinchas de los rivales eternos (en La Paz, Bolívar y The Strongest) se gastan bromas sobre el resultado de la víspera. Yo, en medio de ellos, de San José, equipo de mis pasiones —como suelo decir mientras no tiene buena performance— “en las malas y en las malas”, aunque las alegrías también suelen ser recurrentes.

El domingo, por segunda vez consecutiva en los últimos meses, sin contar la memorable/trágica Navidad de 2016, Bolívar sometió a The Strongest por el campeonato de la Liga del Fútbol Boliviano. Inmediatamente conocido el resultado, las redes sociales o los círculos de amigos comenzaron a inundarse de memes o mensajes de sarcasmo e ironías.

Unos diciéndose “papá” del otro y otros, justificando la derrota con que están para “cosas mayores”, como su participación en la Copa Libertadores (The Strongest recibe mañana a Santos de Brasil), y lo del domingo no es mucho para lamentarse.

La alharaca con la victoria no queda ahí. Esas burlas con el club de enfrente traen consigo insultos, racismo o discriminación. Por ejemplo, eso de llamarse “gay” (“Strongay”) o “chola” (“Cholívar”), como respectivamente suele aludirse a los seguidores de The Strongest o Bolívar”, parece ser parte de la idiosincrasia paceña, y eso no debiera ocurrir por más rivalidad deportiva que exista.

Pero ocurre siempre. Es normal tratarse así entre rivales, como si en el seno de las familias atigradas y bolivaristas no existieran cholas o gais.

¿Pero para qué regodearse con la derrota del rival si el siguiente domingo de clásico puede hacer éste lo mismo? “El fútbol es la única religión que no tiene ateos”, solía decir Eduardo Galeano, aquel futbolero uruguayo que tantas verdades escribió sobre esto. Y uno no es ateo en esto para hacerse a los indiferentes; hay que decir que el resultado en fútbol es circunstancial.

Bien, ganó Bolívar. Podríamos decir que, a la luz de la historia reciente, Bolívar gana partidos y The Strongest, títulos; eso ocurrió en diciembre del año pasado cuando hasta antes de la víspera de Navidad los de Tembladerani tenían todo para conquistar otro trofeo. Puede pasar lo mismo, hasta seis puntos de diferencia pueden resultar circunstanciales.

Con un guiño a Bolívar, otro futbolero, Carlos Mesa, recordaba el domingo en un tuit que entre 1927 y 2017, entre la era del amateurismo y el profesionalismo, ambos rivales protagonizaron 387 partidos, de los cuales 167 victorias fueron para Bolívar y 96, para The Strongest, y 127 empates.  Y en los torneos de la Liga (1977-2017) hubo 205 lances, de los cuales Bolívar venció en 85 ocasiones y The Strongest, en 51, y un saldo de 69 empates.

¿Supremacía celeste? Quizás, pero los atigrados tienen un matiz: su equipo nunca descendió de la primera categoría del fútbol nacional, como ocurrió con su rival en 1964.

Pero los hinchas seguirán atribuyéndose la paternidad de uno sobre el otro, tan circunstancial como otros resultados como el que a la hora de defenderse de atigrados y bolivaristas los orureños recuerdan: la victoria de San José sobre The Strongest por 7 goles a 2, en 2011, o el 5 a 2 a Bolívar, en diciembre de 2015 en La Paz. Contados, sí; pero inolvidables, como para refregar circunstancialmente.

Y, cierto, hay equipos que en la mayoría de las veces. Eso puede durar hasta el siguiente encuentro; lo saben los hinchas bolivaristas, los atigrados y los santos.

* es periodista

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