Columnistas

Bolivia y nuestra demanda marítima

La Razón (Edición Impresa) / Tejiendo pistas - Xavier Albó

00:00 / 25 de octubre de 2015

Mientras en Bolivia se debate la instalación de una central atómica, en Europa se procede al cierre de las plantas nucleares, sobre todo por tres causas, lo que les ha conducido a asumir grandes costos para modificar su matriz energética hacia otra cada vez menos dependiente de los recursos hidrocarburíferos fósiles. Las tres causas son el extremo peligro del funcionamiento de las plantas nucleares, sus efectos sobre la salud humana y el medioambiente y, finalmente, la disponibilidad de otras fuentes de energía más seguras, menos costosas, y renovables como la energía eólica o los paneles solares, que tras una sólida inversión inicial alternativa aseguran con un costo absorbible el futuro mantenimiento.

En el caso nuestro nos preguntamos si algún ciudadano paceño, orureño o potosino estaría de acuerdo en que la central atómica que Evo Morales planea instalar en La Paz deposite en sus aguas cientos de miles de desechos atómicos.

Al respecto, en un artículo publicado recientemente en el matutino Los Tiempos (18.10.15), Mauricio Aira señala que “los partidarios de construir una planta nuclear a un altísimo costo como el propuesto en Bolivia”, que estaría en torno a los $us 2.000 millones, “ven como muy lejos la posibilidad de un accidente, aunque no tienen argumentos para convencer a sus pobladores de ser huéspedes de una planta, como bien lo demostraron los paceños que reaccionaron con un No rotundo y han sugerido que la misma se instale en Orinoca, tierra natal de Evo Morales”.

Respecto al proceso encarado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por el Gobierno para que Chile se siente a negociar, de buena fe, una salida soberana al pacífico en favor del país, cabe resaltar la sobresaliente participación de los expresidentes Eduardo Rodríguez Veltzé y Carlos Mesa Gisbert, ambos delegados por el presidente Morales, el primero como embajador ante la Corte Internacional de La Haya y el segundo como portavoz internacional de la posición boliviana.

Mesa tiene el mérito de sustentar con, facilidad y solvencia, en distintos momentos, el desempeño de su función como vocero y la expresión de sus posiciones personales. Así lo acaba de demostrar en la entrevista que le hizo el canal estatal de la televisión chilena (TVN). Resalta aún más esa firmeza con el desconcierto casi general de los chilenos frente al rechazo interpuesto por La Moneda contra la competencia de la CIJ para tratar la demanda marítima boliviana, con un apabullante 14 a dos que, según de qué lado se lo mire, equivale a 16 a 0. ¿De dónde habrá surgido la idea inicial de objetar la competencia de esa corte ya establecida, algo que los hechos han mostrado que solo ha servido para retardar el proceso? Obviamente no hemos entrado aún en los temas de fondo, Pero de hecho esos primeros resultados ya han obligado a Chile a cambiar todo su planteamiento inicial y a modificar su equipo de asesores como si empezaran de cero, mientras que en Bolivia no hemos sentido de momento tal necesidad.

Reconozco que después de esos recientes resultados, me inclino incluso por la reelección de Evo, siquiera hasta que se aclare mejor esa nueva posición internacional ante el mar. Más vale Evo conocido, que cualquiera por conocer. Parece que, de momento, se está abriendo una nueva pista muy favorable que no deberíamos obstaculizar con objeciones de otra índole, como el principio de la alternancia que en viarias democracias europeas no existe. Hay que saber distinguir entre tiempos ordinarios y extraordinarios... La reciente entrevista de Carlos Mesa en TVN va un poco en esta misma línea, aunque no llegue a sacar ni a impugnar nada sobre la posible reelección de Evo.

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