Columnistas

Bolivia: muertes anunciadas

El genocidio se da en circunstancias cotidianas que dan lugar a la muerte de colectividades humanas

La Razón / Idón Moisés Chivi Vargas

01:34 / 05 de mayo de 2012

Muertes anunciadas es el título de un libro escrito por Eugenio Raúl Zaffaroni el siglo pasado (Temis 1993). Penalista argentino reconocido con el símil del Nobel pero en criminología (Premio Estocolmo 2009), nos recuerda insistentemente la importancia de prevenir el genocidio y no sólo de sancionarlo. Pues el genocidio no sólo es el delito mayor que ha conocido la historia de la humanidad, sino que además es el resultado de una preparación meticulosa, de cálculos operativos, de mediciones temporales, de construcción milimétrica en la generación de traumas e historias para convertir a los genocidas en intocables. De esta forma la impunidad se convierte en premio al delito.

En esta misma línea, Bartolomé Clavero en su último libro Genocidios cotidianos (Iwgia 2011) nos explica que el genocidio no es un delito extraordinario como se nos enseña en las facultades de derecho, y se difunde por los caminos del derecho internacional penal. Por el contrario, el genocidio se da en circunstancias cotidianas, en hechos que acumulados en el día a día dan lugar a la muerte segura de colectividades humanas, que de no haber mediado esas circunstancias cotidianas estarían fuera de peligro. Vistos los hechos desde este enfoque, somos testigos precisamente de eso: genocidios cotidianos. Genocidio médico organizado por médicos. Estamos en el extremo de las paradojas. Genocidio médico, porque día a día los pacientes tienen que soportar la amenaza discriminatoria y en su caso racista, tienen que ver como el dolor aumenta hasta hacerse insoportable, y tienen que ver cómo sus familiares se desesperan para darles un poco de alivio.

Genocidio médico sí, ya hay dos niños muertos, ¿cuántos más tienen que morir? ¿Cuántos de los pacientes con operaciones programadas pierden días de vida, cada día que pasa y no se los opera? ¿Cuántos familiares tienen que mascullar la indignación viendo cómo sus parientes enfermos están amenazados por un mandil blanco que significa vida?, y cada amenaza suena a muerte anunciada.

Genocidio médico sí, no hay duda, ni en derecho penal, ni en sentido común. Por ello es importante la movilización social, el reclamo que demuestre a los médicos que no son dueños de la vida y de la muerte, son médicos, sólo eso. Que no pueden amenazar a la vida ampliando el campo de la muerte. Que no son impunes, que están bajo el manto de la ley, como lo señala Zaffaroni, “[…] los genocidios no son flores venenosas en un jardín de orquídeas, son muertes anunciadas, no surgen de un día para el otro” Bolivia está en la obligación de prevenir el genocidio cotidiano, nunca más muertes anunciadas.

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