Columnistas

Bolivianos publicados en el exterior

Si alguno de  nosotros es conocido en otros ámbitos, su nacionalidad honra a los demás

La Razón (Edición Impresa) / Homero Carvalho Oliva

00:59 / 31 de julio de 2014

Algunos escritores bolivianos han sido publicados en el exterior en la última década, especialmente los de la nueva generación, quienes han logrado que editoriales importantes e independientes se interesen en hacer conocer su literatura fuera de nuestras fronteras. Algo que sin duda alguna me parece genial, y así lo he afirmado en varias de mis columnas donde destaco estos logros, porque creo que si alguno de nosotros es conocido en otros ámbitos, su nacionalidad honra a los demás.

Sin embargo, hay quienes creen que por fin nuestra literatura está siendo publicada en otros países, y eso no es cierto. Desde principios del siglo pasado existen escritores nacionales publicados en varios países, tanto en castellano como en otros idiomas. Por ejemplo, a Alcides Arguedas le publicaron en España Wata Wara en 1904, Los caudillos Bárbaros en 1909, La danza de las sombras en 1934 y Raza sombra de bronce ha tenido muchas ediciones en Argentina, España y Venezuela, entre otros países. A Óscar Cerruto le publicaron Aluvión de fuego en Chile en 1935 y la mayoría de sus poemarios en la Argentina como Patria de sal cautiva en 1958, Estrella segregada en 1975 y Reverso de la transparencia en 1975. A Néstor Taboada Terán también le publicaron en la Argentina Manchay Puytu en 1977 y Ollantay en 1994. A Jesús Urzagasti la prestigiosa Editorial Sudamericana le publicó Tirinea en 1969 y su novela En el país del silencio fue traducida al inglés y publicada en Estados Unidos en 1994. En lo personal, he tenido la suerte de que me publiquen El Rey Ilusión en Colombia en 1989, Territorios invadidos en Estados Unidos en 1994 y Ajuste de cuentos en Argentina en 1996. Estos son solo algunos ejemplos de los publicados el siglo pasado, para no hablar de los que fueron publicados en la primera década del siglo XXI, como Jaime Saenz y Edmundo Paz Soldán, entre otros.

A esos nombres hay que sumar los de los ganadores del prestigioso Premio Casa de las Américas, que fueron publicados en Cuba: Pedro Shimose con Quiero escribir, pero me sale espuma, 1972; Renato Prada con Los fundadores del Alba, en 1969; Fernando Medina con Los muertos están cada día más indóciles, en 1972; y Claudio Ferrufino-Coqueugniot con El exilio voluntario, en 2009. Cuentos de escritores bolivianos también han sido seleccionados para ser incluidos en muchas antologías internacionales. Ese es el caso de El pozo de Augusto Céspedes, que aparece en 22 antologías, tanto en castellano como en otros idiomas; lo mismo podemos decir de Quilco en la raya del horizonte de Porfirio Díaz Machicao o de La emboscada de Adolfo Cáceres Romero. Así también se destacan poetas como Jaime Saenz, Óscar Cerruto, Eduardo Mitre, Yolanda Bedregal y Pedro Shimose, cuyos poemas están en reconocidas selecciones de poesía. 

Si bien es cierto que una buena parte de una generación de escritores jóvenes está siendo publicada en el exterior, eso tiene que ver no solamente con el talento de sus protagonistas, sino también con las posibilidades que brinda la tecnología y, por supuesto, con la senda que se fue abriendo hace decenas de años, aunque algunos no lo quieran reconocer.

Es escritor.

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