Columnistas

Caja de bombones

‘Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar’ (F. Gump)

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro F. Mercado

00:03 / 10 de mayo de 2014

Sin duda alguna que la galardonada película Forrest Gump, brillantemente dirigida por Robert Zemeckis y mejor protagonizada por Tom Hanks, ha cautivado el corazón de todos quienes tuvieron la oportunidad de verla; sin embargo, en esta ocasión quiero destacar tanto al escritor de la novela sobre la que se basó la película, Winston Groom, como a su guionista, Eric Roth, quienes pusieron en la boca de los protagonistas frases de profundos mensajes.

Entre los muchos mensajes que nos transmite esta película está aquella frase de Forrest: “Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar”. Ciertamente que así es la vida. A veces pienso que esta incertidumbre, esta aleatoriedad de los sucesos que afectan nuestra corta existencia, es lo más trágico que podía habernos sucedido, pero en otras ocasiones considero que la perfección del universo descansa justamente en esta incertidumbre.

La caja de bombones que por gracia nos tocó a cada uno de nosotros está compuesta por algunos muy dulces y otros muy, muy amargos y, lamentablemente, a lo largo de nuestra vida tendremos que comérnoslos todos y, más temprano que tarde, nos tocarán los amargos, aquellos que nunca hubiésemos querido que nos tocasen. Solo los necios y los jóvenes no logran comprender esta sentencia. Los necios porque en su necedad creen que, por algún extraño designio, solamente disfrutarán de los bombones más deliciosos; y los jóvenes porque por su inmadurez todavía no lograron comprender la verdadera esencia de su existencia. A estos últimos la vida les enseñará de muchas maneras, a veces de manera muy dura, pero los primeros se quedarán necios para siempre.   

Cuando veo a mis queridos estudiantes, muchachos que están en los maravillosos veintes, me viene a la memoria que a esa edad no se me ocurría pensar que algún día me tocarían los bombones amargos. La verdad es que no tenía conciencia de que en la caja de bombones que nos tocó a cada uno existían, inexorablemente, bombones amargos y que, fatalmente, algún día tendría que comérmelos.

Ya me tocaron, como no podía ser de otra manera, algunos bombones amargos. Pasé situaciones que solo de recordarlas me oprimen el corazón y vuelven a llenar mis ojos de lágrimas. Existieron momentos en que me sentía sin fuerzas, sin el menor ánimo de seguir adelante y, fue en esos momentos, cuando ya nada ni nadie podía ayudarme, que las cariñosas manos de Dios me levantaron. Por esta razón, cuando converso con mis estudiantes, les recomiendo no alejarse de Dios, a no ser que cuenten con un muy buen sustituto. 

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia