Columnistas

Cálido y entrañable Francisco

El papa Francisco recordó que el verdadero poder de la Iglesia está en el servicio a los demás

La Razón / José Gramunt de Moragas

01:21 / 20 de marzo de 2013

Cómo no hubiese querido estar presente en la charla (porque fue más amigable que una conferencia de prensa) que dio a los 6.000 periodistas!; y cuánto no habría querido concurrir a la primera misa del nuevo papa, Francisco, que tuvo lugar en la gran plaza de San Pedro. Sobre la Iglesia Católica, y especialmente sobre su curia vaticana, hay tanto para hablar y discutir que no sé por dónde empezar. Seleccionaré algunas de las ideas que se están tratando en estos días. Sólo muy por encima. Como gato por las brasas.

¡Se habla tanto del poder del Vaticano e incluso de su actual decadencia!, que por esto me voy a referir, lo más exactamente posible, sobre algunos pensamientos del propio Francisco, y los transmitidos por los periodistas testigos de las celebraciones vaticanas. En esta ocasión, el Pontífice recordó que el verdadero poder de la Iglesia está en el servicio a los demás: “sevus sevorum Dei”; (siervo de los servidores de Dios) ha sido el lema tradicional que adoptaron los papas. Francisco dijo lo mismo, pero a su manera: “ir con los brazos abiertos a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, los más débiles y los más pequeños” es la forma de poder más humana y justa. Y concretó aún más: “quiero una Iglesia de los pobres y para los pobres”. Conformando esta misión, el Papa afirmó que “el mensaje más fuerte del Señor es la misericordia”. E incluso sorprendió con la novedad de una completa definición de lo que llamamos ecología, llamó a hombres y mujeres a ser “guardianes del medio ambiente”.

Tengo para mí que una iglesia fundamentada en la voluntad del Dios creador y que, además, está dispuesta a cambios ortodoxos, como ha sido la dimisión personal de Benedicto XVI, agregado al empuje apostólico que manifiesta el nuevo papa, Francisco, es una iglesia que no está en decadencia, sino en pleno vigor.

Uno de los afortunados periodistas que asistió a la charla de Francisco explicaba: “Nos dijo que nos bendecía, pero que nos bendecía en silencio, para respetar al agnóstico y al ateo, al protestante y al musulmán, y al laico y al nihilista, aún consciente de que todos somos hijos de Dios”. Así es que el Papa “rezó cabizbajo y hacia dentro”, complementaba el periodista. Y también abrazó a un reportero no vidente que asistió al acto.

Uno de los rasgos del nuevo Pontífice es su inteligente sentido del humor. “No se puede tomar en serio a la gente que no sabe reírse”, comentaba otro de los periodistas asistentes. Y nos explica también que “Francisco ha cuestionado siempre los rigores del protocolo, y no suele exponer sus ideas con los papeles en la mano. Habla al público con gran seguridad y claridad”. Además, crea una corriente de confianza, un ambiente “cálido y entrañable”, “con personajes, lo mismo que con subalternos que se acercan para abrazarlo”.

Termino este comentario con la pena de no haber podido completarlo con otras facetas de la rica personalidad de Francisco; así como tampoco tuve tiempo ni espacio para explicar fraternalmente que la Iglesia Católica Apostólica y Romana no está en decadencia.

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