Columnistas

Carta abierta al Ministro de Culturas

Si Bolivia no invierte en arqueología, ¿cómo pretende desarrollar el turismo?

La Razón (Edición Impresa) / Sonia Victoria Avilés Loayza

00:27 / 09 de marzo de 2015

Apreciado ministro Marko Machicao, una arqueóloga le pide ayuda. Ayuda para continuar con el Qhapaq ñan o sistema vial andino, declarado por la Unesco patrimonio cultural de la humanidad, que integra a Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile.

Los investigadores nos reuniremos en San Pedro de Atacama en el “Qhapaq ñan I Taller Internacional”, del 23 al 26 de marzo de 2015. La presencia de Bolivia es importantísima, por cuanto nuestro país, corazón de Sudamérica, presenta los más bellos y contrastados caminos que durante la prehistoria no solo unieron Andes y Amazonía, salares, valles y desiertos, sino también dos océanos, con un magnífico sistema vial terrestre y fluvio-terrestre. Sistema, para el caso terrestre, que hoy es base de innumerables vías para vehículos motorizados. Sistema que requiere de estudios, protección y promoción, pues tiene mucho que enseñar a la tecnología moderna.

No podemos quedarnos fuera del movimiento científico internacional. Bolivia debe participar con una propuesta concreta: integración, única llave al mar del conocimiento, y valoración del propio patrimonio histórico a través de la difusión de estudios sobre nuestra antiquísima red, la misma que se remonta a periodos tan importantes como Tiwanaku (1.000 a.C.).

Ayuda para conservar el maravilloso templo pétreo de Samaipata, esculpido en alto y bajo relieve, único en el mundo, igualmente reconocido como patrimonio por la Unesco. El proyecto pionero de conservación del monumento se sostiene gracias al Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, frente a una indiferencia injustificable de parte del Estado boliviano.

Ayuda para frenar la comercialización inescrupulosa de la rica herencia de nuestros antepasados hacia coleccionistas privados: invaluables piezas arqueológicas, por ignorancia o necesidad, son barateadas en nuestro país por nuestra propia gente.

Si Bolivia no invierte en arqueología, ¿cómo pretende desarrollar el turismo? ¿Qué vendrían a ver los turistas de nuevo respecto a otros países? Nunca tendremos un turismo importante o, lo que es peor, una historia si los caminos antiguos y/o caminos del Inka se destruyen, o si la bellísima Roca Esculpida de Samaipata se cae a pedazos, o si la cultura material se enajena por itinerantes en la calle Sagárnaga o El Prado de la ciudad de La Paz (por citar un ejemplo).

Sé que la burocracia (inteligente parásita) podría ligarle las manos, no obstante el cambio arrollador que vive nuestra Bolivia desde hace ocho años. Empero, confío en que usted sabrá impulsar programas educativos, becas y concursos públicos para que no solo los “locos” desafiantes del “progreso” capitalista      —que mueve fortunas en proyectos depredadores de las huellas del pasado— continuemos investigando, sino para salir del desconocimiento y negación de nuestra historia. Una historia que no empieza con el desembarco hispano, sino mucho antes. ¡Aún quedan reliquias y piedras que hablan de identidad, tecnología, patrimonio y cultura, englobando pasado, presente y futuro, en un solo tiempo de verdadero humanismo! Confiando en que su sabiduría apoyará estos trabajos, hasta ahora financiados por entes internacionales o fruto del esfuerzo personal, lo saludo cordialmente.

Es doctora en Arqueología.    

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