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Cazar vinchucas con el celular

Nicholas Gildersleeve es coordinador general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Bolivia.

La Razón (Edición Impresa) / Nicholas Gildersleeve / La Paz

00:00 / 27 de octubre de 2016

Luego de tres décadas, la sección española de Médicos Sin Fronteras (MSF) concluirá sus operaciones en Bolivia, país en el que inició su acción humanitaria asistiendo a la población Aymara en Palos Blancos en 1986. La mitad de este tiempo, 15 años, los equipos de MSF han centrado su labor en la atención de la enfermedad de Chagas en las zonas más desfavorecidas de este país, que cuenta con la mayor prevalencia de esta enfermedad a nivel mundial. La Coalición Chagas estima que un 6,1% de la población boliviana, más de 600.000 personas, viven con la infección y otras 500.000 se encuentran en riesgo de padecerla.

En Bolivia, anualmente son detectados en promedio más de 8000 nuevos casos por transmisión directa, se presentan más de 600 casos de trasmisión congénita (de madre a hijo durante el embarazo); y ocupa la cuarta posición en población con esta enfermedad (superado por Argentina, Brasil y México, países con mayor población). Según datos del Programa Nacional de Chagas (PNCH) boliviano, durante el 2015 fueron diagnosticadas 23.717 personas, de las cuales solo el 10% iniciaron tratamiento.

En un principio, los equipos de MSF en Bolivia, como en otras partes de Latinoamérica, centraron sus esfuerzos en la atención directa a la población, mediante diagnóstico y tratamiento gratuito a las personas detectadas con Chagas. En proyectos de MSF, más de 7.000 pacientes recibieron tratamiento, al tiempo que se realizaron actividades de prevención y del control del insecto que transmite la enfermedad, conocido como vinchuca.

A partir del 2015 MSF apostó por un modelo de atención integral, integrado a los servicios de salud para mejorar la atención de la enfermedad con el apoyo al Ministerio de Salud con la intención de poder garantizar el acceso al diagnóstico y tratamiento para la población a largo plazo. En el municipio de Monteagudo, Chuquisaca, MSF llevó a cabo actividades comunitarias de formación y sensibilización, además de apoyo técnico al personal sanitario de 17 centros de salud de la zona, tanto en el diagnóstico de la enfermedad, incluido el uso de test rápidos, como en el tratamiento, incluyendo reacciones adversas al medicamento.

Gracias a este trabajo conjunto, en 2015, fueron examinadas 3.284 personas, lográndose la detección de 1165 personas infectadas, de las cuales 223 iniciaron el tratamiento. En lo que va de este año, hasta el mes de agosto, se han examinado 3096 personas, confirmándose 673 casos, de éstos, 393 pacientes iniciaron el tratamiento. Teniendo en cuenta que alrededor del 30% de la población desarrolla complicaciones cardiacas, MSF realizó también la donación de siete equipos de electrocardiografía, además de 1.720 pruebas rápidas y cinco equipos de rociado. Parte de esta estrategia innovadora para MSF, fue la puesta en marcha del sistema central de información "eMOCHA", en tres municipios de la Provincia de Narciso Campero.

El eMOCHA es un programa que utiliza tecnología móvil y de georeferenciación (GPS) para la recopilación de datos. Gracias a esta plataforma se puede saber, en tiempo real, el lugar en que son localizadas las vinchucas para que puedan eliminarse de manera rápida y eficiente. Esto quiere decir que, desde cualquier punto, con un teléfono móvil se puede enviar un SMS gratuito que registra las viviendas en las que se encontraron vinchucas. De esta manera pueden programarse las visitas de técnicos que, además de fumigar, envían información que contribuye a vigilancia y control del insecto en la zona. Antes, tan solo la notificación de la existencia del insecto en una vivienda podía tardar hasta un mes. Este proyecto piloto comenzó a funcionar a partir de este año con buenos resultados en tres municipios, con la intención de que pueda implementarse en otras zonas e incluso, pueda ser utilizado para el seguimiento de otras enfermedades.

La historia de MSF en Bolivia puede ser contada con logros y aprendizajes, pero también con tropiezos y desafíos pendientes. En esta última fase del proyecto, el objetivo de los equipos de MSF será garantizar al máximo la atención integral de la enfermedad y sus complicaciones. Con este fin, se ha estado trabajando con el Ministerio de Salud, la elaboración de un manual que recoge la experiencia en la implementación de este modelo, para que pueda ser de utilizado como referencia en otras regiones endémicas del país.

Al mismo tiempo, MSF buscará promover el impacto que tiene la enfermedad de Chagas tanto en Bolivia como en Latinoamérica. Este 27 y 28 de octubre, será la primera oportunidad, ya que se llevarán a cabo las Jornadas de actualización sobre la enfermedad de Chagas, en la ciudad de Sucre, con la participación de las autoridades del Ministerio de Salud, del Programa Nacional de Chagas y otros representantes de organizaciones internacionales y asociaciones de pacientes con el objetivo actualizar aspectos referentes a la atención y control de esta enfermedad.

Los equipos de MSF en Bolivia reconocen que, aunque hay una mejora en el acceso al tratamiento de la enfermedad, es necesario seguir avanzando en el acceso al tratamiento de las complicaciones, si se considera que alrededor del 30% de los pacientes desarrollan complicaciones cardiacas y 10% digestivas.

Aunque también se ha evidenciado una mejoría significativa en el control del vector con tasas de infestación menores del 3% y prevalencia baja de la enfermedad en menores de 15 años, es imprescindible invertir recursos para aumentar el acceso de la población adulta al tratamiento. Tan solo en el Departamento en el MSF, llevo a cabo su intervención, Chuquisaca, más del 50% de la población padece Chagas.

A pesar de que desde el 2006 existe una ley que declara a la enfermedad de Chagas como una prioridad nacional en todos los departamentos del país (Ley 3374) hasta la fecha no existe una reglamentación que permita cumplir con esa norma. El desconocimiento de la enfermedad por parte de algunas autoridades y la población supone un obstáculo más para el combate de esta enfermedad, que no causa síntomas y se manifiesta cuando ya existen complicaciones y el tratamiento no es efectivo. Sin duda, es responsabilidad de todos.

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