Columnistas

Cerruto centenario

En esa novela inicial asoma ya la riqueza verbal de Cerruto, que luego explotó en sus cuentos y poesía

La Razón / Wálter I. Vargas

00:08 / 11 de febrero de 2012

El 13 de junio de 1912 nació en La Paz Óscar Cerruto Collier. Dentro de cuatro meses se cumplirá un siglo del nacimiento de quien es, creo que en principio sin mayor discusión entre el “colectivo” dedicado a la literatura, uno de los cuatro o cinco escritores fundamentales del siglo XX en Bolivia.

En una entrevista que le hiciera en los años 70’ Alfonso Gumucio Dagrón, el periodista señalaba que aparentemente Cerruto se había propuesto triunfar en todos los géneros literarios de golpe y porrazo. En efecto, primero hizo una novela, luego escribió un volumen de cuentos y finalmente se dedicó a la poesía. Y en todos los casos llamó la atención y provocó elogios por algún u otro motivo.

Faulkner dijo en alguna parte que la dificultad de los géneros literarios crecía a medida que pasaba, en términos de menor cantidad de lenguaje, de la novela a la poesía, pasando por el cuento. No estoy seguro en cuanto a la poesía, pero si Faulkner pudo decir que hacer una buena novela es fácil es porque él mismo era un portento narrativo sin igual. La tortuosa, larga y mediocre historia de la novela latinoamericana lo prueba por demás; y “Aluvión de fuego” en particular, porque tiene todos los defectos de la novela social de esa época en América Latina, y una virtud personal y altamente valiosa que la salva frente a novelas similares y la pone en un plano superior.

Vamos por partes. En cuanto a lo primero, me refiero a la victimización demagógica de las masas obreras y campesinas; la leyenda negra y abusiva de las oligarquías, los latifundistas, los curas, los militares (todos muy malos e inmisericordes, desde luego); el esfuerzo inútil por hacer literatura del habla indígena; la tesis entrevista de una vindicación histórica en una idea vaga de socialismo o comunismo donde todo deje de ser tan feo. Todo un esquema para hacer una novela a la sombra de Marx.

Como se sabe, Cerruto fue poco menos que un Mozart en materia de  afanes revolucionarios. Se dice que ya a los 14 años escribía en un pasquín cuyo nombre lo dice todo: Bandera roja. Como no hay una biografía a la mano que nos ayude a despejar dudas al respecto, tiene uno que imaginarse que Cerruto le decía a su tía (con la que pasó su adolescencia)  que estaba haciendo una tarea de lenguaje, mientras escribía una convocatoria a la revuelta proletaria. Vistas así las cosas, hay que concluir que cuando escribió su novela era ya un viejo revolucionario de 22 años.

Pero todo eso pasó. Fue cosa del momento, como ocurre con la gente inteligente. Rápidamente observó que detrás de la épica revolucionaria había mucho aventurerismo político, no poca ignorancia histórica, irresponsabilidad, chacota, falso patriotismo, etc., etc. E hizo lo que hace cualquier muchacho sensato de las clases altas: se volvió diplomático. En medio de esta envidiable tarea (misiones consulares por aquí y por allá) escribió cuentos y poemas que lo han hecho inmortal por lo pronto. 

Y aquí viene lo segundo: en esa novela inicial asoma ya plenamente la riqueza y eficacia verbal cerrutiana, que luego explotó ampliamente en sus cuentos y, sobre todo, en su poesía.

En fin, Cerruto fue desigual (¿pero quién no lo es?), fue avaro con su producción, fue quizá excesivamente “formalito”. Pero dejó algunos poemas inmarcesibles, algunos cuentos buenísimos, una lección de la seriedad del afán literario que comparte con Saenz entre sus contemporáneos, y que sería bueno que asimile la miríada de aspirantes a escritores de la actualidad. Más que homenajes, (y aparte de leerlo o releerlo, obviamente) lo que Cerruto se merece es que se publique lo inédito que todavía queda de él. Ya se hizo algo con la recuperación de la narrativa desperdigada por aquí y por allá; ahora sería bueno reeditar las pocas, pero valiosas cosas que en materia de comentarios literarios hizo esporádicamente en la prensa. Cosas como el ensayo sobre el modernismo boliviano que escribiera para el sesquicentenario (en realidad un homenaje emocionado a Jaimes Freyre), el opúsculo sobre Pound, esos sugerentes diálogos ficticios que publicó en Presencia en los años 60’, pero que aparentemente dejó rápidamente, etc.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia