Columnistas

Chicharrón de perro

El problema de los animales-comida no es tanto cómo mueren, sino sobre todo por cómo viven

La Razón (Edición Impresa) / Verónica Córdova

22:29 / 09 de septiembre de 2017

Una joven se para en una esquina con un conservador de plastoformo. Despliega un cartel y anuncia: Chicharrón de perro a Bs 10. Alrededor de las letras, imágenes bonitas de cachorros ilustran la oferta. Es un ejercicio de transgresión social. Consiste en realizar alguna actividad o manifestación que provoque una respuesta social inmediata y espontánea, tanto de los transeúntes como de los medios de comunicación.

Su objetivo es, por un lado, generar un proceso de participación o concienciación ciudadana a través del shock; y, por parte del transgresor, implica la previa reflexión de la temática, su puesta en escena performática y, por último, un análisis de resultados que permita redondear el proceso y sacar conclusiones de la experiencia personal y de la reacción colectiva.

Sin estar alertados de la naturaleza pedagógica del experimento, muchos transeúntes e internautas reaccionaron de forma agresiva ante la provocación. Alguien llamó a la Guardia Municipal y a defensores de animales. Hubo violencia, insultos y largas discusiones en línea. Hubo quien entendió la ironía: ¿por qué genera tanta aversión la idea de comer un perro, cuando a diario comemos otros animales sin cargo de conciencia?No es lo mismo, responden algunos. Hay animales que son mascotas y otros que son comida.

¿Qué genio cruel decretó esos destinos distintos? ¿A qué deidad maligna se deben quejar cerdos, vacas y gallinas? ¿Hay algo intrínsecamente comestible en los genes de esas desgraciadas especies, o es que perros, gatos y canarios deben agradecer su mejor destino a un mero golpe de suerte?Es cierto, dicen otros. Las razones por las que comemos vaca y no bulldog son meramente culturales. Pero si de defender animales se trata, deberíamos entonces ser todos vegetarianos y no comer carne ninguna. Hasta los animales se comen a otros animales ¿por qué los humanos deberíamos ser diferentes?Es cierto, digo yo. Alimentarse de carne es parte de la dieta y la cultura humanas desde hace muchos miles de años.

El problema de los animales-comida no es tanto cómo mueren, sino sobre todo por cómo viven. Cerdos que se crían de pie, en jaulas diminutas, engordando artificialmente hasta que están listos para hacerse chicharrones. Madres a las que les arrebatan a sus crías para que el humano beba la leche que el ternero no va a tomar, porque ya es filete. Gallinas que no hacen más que reproducirse durante toda la vida que tienen antes de entrar al broaster. El tema no es dejar de comer carne o huevos o dejar de beber leche; el tema es regular no solo la forma en que los animales mueren, sino en particular la forma en que viven.

La Guardia Municipal, la Intendencia, Defensa del Consumidor, defensores de animales todos vigilan muy de cerca los mataderos y las cadenas de frío de los cadáveres que nos comemos; nadie se preocupa de poner reglas y frenos a los centros de tortura en los que encerramos a los animales antes de que lleguen a nuestras mesas.

Yo también amo a los perros y tengo una mascota: ella me ha enseñado a entender que no solo los humanos tenemos emociones, relaciones sociales ypersonalidad propia. ¿Qué genio maligno decretó, entonces, que algunos animales sean capaces de fidelidad y amor, y otros sean solamente chicharrón enciernes? ¿A qué deidad discriminadora deben agradecer perros, gatos y humanos por su capacidad de emoción, que le ha sido negada a pollos, lechones yterneros? Si una conclusión podemos sacar de este ejercicio de transgresión social es una frase escrita por alguien en las redes sociales: “No puedes defender a los animales con la misma boca con la que te los comes”.

es cineasta

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