Columnistas

Choquehuanca

Choquehuanca habla de dialogar, escuchar e informar al pueblo sobre los logros del proceso.

La Razón (Edición Impresa) / Wilbert Villca López

04:22 / 04 de marzo de 2017

Hilario era un adolescente colegial. A mediados de 1991 viajó por primera vez al distrito minero más revolucionario del movimiento obrero boliviano, Siglo XX. Allí se realizaba el congreso nacional de la CSUTCB. En esa época un partido de izquierda, el MBL, cada vez giraba a la derecha en pro de unirse al partido más neoliberal, el MNR. Las delegaciones afines del MBL, destruyeron los muebles del salón Cine donde fue instalado el presídium del Congreso. Hilario, como muchos, viajó apenas con un pasaje de ida junto a un grupo reducido de delegados del sur potosino. Debido a la opción barata era preferible viajar encima de las cisternas. En flota se trasladaban los delegados proemenerristas y emebelistas. A ese adolescente le motivaron aventurase sin guita, le dijeron: el compañero David nos ayudará. Se trataba del excanciller David Choquehuanca.

Este pasaje de los 90 es ilustrativo, David fue comprometido con el movimiento campesino indígena. Una década después, se seguía escuchando su nombre: el compañero entre quechuas o el hermano entre aymaras. Los jóvenes y viejos dirigentes sindicales de base del campo sentían orgullo de haber sido “formados y capacitados ideológicamente” en los seminarios y talleres que promovía en distintas regiones del país.

Como Choquehuanca hay muchos hombres y mujeres, echaron semilla formando bases para el actual llamado proceso de cambio. Él es parte de una generación de sindicalistas, activistas, líderes indianistas, autogestionarios: los guerreros, como él prefiere considerarlos en contraposición de los voluntarios.

Se dice: los individuos que ejercen poder, sea delegado o nominado en el Estado, acaban siempre alejándose de sus orígenes y bases sociales. Esa es la tendenciosa tesis cientificista que los politólogos y sociólogos repiten. Sin embargo, ¿será que está llamando atención lo que David está dando ejemplo? Dos verbos sintetizan su conducta política: bajar y escuchar a las bases. El pueblo es sabio, dice. El contexto actual requiere de sus proezas de diálogo y conciliación en situaciones de conflicto orgánico interno.

También se afirma: a cuanta más difusión mediática de logros gubernamentales, la gestión pública resulta fortalecida. Esa premisa es y fue una práctica preferida por la derecha porque es una vía cómoda, un técnico elabora un libreto para un público ambiguo. En contracorriente, de hecho más trabajoso, Choquehuanca habla de dialogar, escuchar e informar al pueblo sobre los logros del proceso. En cuestiones económicas resulta, inclusive, más barato costear pasajes y estipendios a hombres y mujeres con talento de informar y potenciar el proceso. Bolivia es aún un país donde las relaciones afectivas y comunitarias priman. Por esa situación es aplaudible el rol que eligió, con disciplina, el excanciller. La dirigencia sindical actual tiene mucho que aprender de David Choquehuanca. Es saludable ese repliegue a las bases, su aporte será duradero. A él le gustaba arengar con las manos en alto: ¡Jallalla, hermanos y hermanas!.

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