Columnistas

Cien voces, mil veces

Esperamos en usted, señora CIJ, la apertura de un camino para quitarnos la sed de justicia.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Mansilla Torres

01:02 / 08 de marzo de 2017

Compositor, a tus artes este texto he de mandar, el primero de dos partes para la Cantata al mar. Está escrito para voces de mujer, niño y varón; que nos provean los dioses la fuerza de la razón.)

I.- Mare nostrum que nos faltas al oeste nada-nadie, sin ti se da el imposible de estar naciendo sin madre. Pronto será siglo y medio de ir hasta ti sin llegar, eso es como si a las aves se les prohibiera volar. Gaviota desmemoriada que cruzas el Litoral, sabes que los bolivianos viven entre el bien y el mar.

Ay libertad prisionera de su propia realidad, ¿de qué te sirve ser libre si no dispones del mar? En esa región cautiva cinco ciudades nativas perviven enclaustradas sin olvido de Bolivia. Hay tres verbos bolivianos que en modo, tiempo y lugar conjugamos con el mar: reclamar, clamar y amar.

II.- Al mar le duele Bolivia se le nota en las orillas. Viene empujando la vida y se va lamiendo heridas.

III.- Tres testimonios para escuchar:/  el de un testigo, un viejo soldado/ y algún viajero bien informado./ Sistema métrico decimar.  

a) Un hombre, un río y un puente son toda la arquitectura de profundidad y altura del boliviano valiente ante el asalto inminente. El río de aguas abajo se vuelve un largo gargajo, el puente se yergue altar de Abaroa, valladar contra la invasión, carajo.

b) Aquella gesta me emplaza a contar estremecido lo ganado y lo perdido por no resignar la plaza. ¡Viva el presidente Daza!  Yo fui uno de los soldados que gritamos desbordados en el Alto de la Alianza: ¡Temblad rotos que aquí avanza el Batallón Colorados!

c) Antofagasta querida, el mar es agua llorada, lágrima clara, salada derramada por la vida, vaya de ida o de venida. Parado en mitad del foro a nadie ruego ni imploro, aunque la rabia me aplasta y digo Llantofagasta para explicar por qué lloro.

IV.- Con los chicos de la escuela iré a conocer el mar, pero ha de ser que me duela ese viaje al recordar, entre alegrías y penas, una lección maternal, pues  playas, puertos y arenas eran nuestro Litoral.

Será agridulce el paseo por mi conciencia dual de saber que hubo un saqueo con un asalto brutal. Fue por guano, por salitre, por cobre y litio en bajel…  Ya dejé sobre el pupitre mi barquito de papel.

Que todo aquello fue nuestro es difícil de olvidar, el despojo del ancestro está en El libro del mar. Vamos a salir de viaje en caravana escolar y será mi tatuaje lo triste y bello del mar.

V.- Clamor que una voz ensaya para que escuche formal la Corte Internacional de Justicia, CIJ, La Haya.

* Señora CIJ,  muchas gracias por atender el pedido de mi patria que ha sufrido un despojo y las desgracias de una guerra y un Tratado impuestos por un vecino que se hizo dueño ladino del territorio ocupado.

Esperamos en usted, señora CIJ, la apertura de un camino en singladura para quitarnos la sed de justicia y rebeldía que nos sofoca y deprime. Será lo que bien estime su dictamen, Señoría.

 

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