Columnistas

Colgar los cachos

Lo sensiblero y las piernas bonitas suman en casos de extrema desesperación.

La Razón / Óscar Díaz

00:19 / 25 de junio de 2012

Helada luna de miel con temperaturas en ascensos, dice el pronóstico del tiempo en vísperas de la boda de su majestad, nuestro señor Vicepresidente, y su “Letizia” en los fríos parajes del reino aimara de Tiwanaku; soberano motivo para desenfundar el fusil que el novio tiene guardado bajo el poncho. En cambio en el norte la cosa viene caliente hace mucho con la candidatura de la modelo que, con magnífica soltura, esgrime sus piernas como arma intelectual para ganar la Gobernación del Beni.

Dos polos, una misma realidad. El MAS se apresta a desplegar todo su arsenal, en un intento por torcer la historia que, por ahora, se le presenta poco halagüeña. Los expertos en marketing político dicen que lo sensiblero y las piernas bonitas suman en casos de extrema desesperación.Las enormes dificultades que tiene Evo Morales para gobernar el país sin otro sostén que no sea el de su marca registrada: “presidente indígena”, no deberían darle margen para pensar en una re-reelección. Pero el hombre se da tiempo, para eso y para jugar a la pelota. Mientras, su equipo de trabajo suda la gota gorda de sólo probar la medicina que el propio Mandatario fabricó y que por litros nos hicieron engullir, cuando eran dirigentes sociales, los mismos que hoy la sufren.

Todavía algo lejos de 2014, en campaña, Evo afronta guarismos desfavorables a su propósito de continuar en el poder. Por eso, sus asesores cruzan los dedos ante los efectos mediáticos que puedan deparar la gracia y la simpatía de la futura segunda dama, sin menospreciar los encantos que la Madre Naturaleza supo distribuir con generosidad amazónica en la figura de la exmiss Bolivia. De alguna forma, por las buenas o por las chicas, el MAS tiene que perpetuar la especie. En esos pensamientos debe andar extraviado también el novio del valle que hace tiempo para en el altiplano: en la idea de prolongarse en su descendencia que, con seguridad, saldrá lectora como el padre. Harina de costal de papás (con tilde).

Resulta que las encuestas de clima político que viene desarrollando el Grupo Fides en el país tienen preocupados a los masistas. Y no es para menos. A fines de abril, en La Paz, el 75,40% de los encuestados dijo no estar de acuerdo con un nuevo mandato de Evo Morales; los últimos días de mayo, en Tarija, el 85% manifestó su rechazo a la reelección; entre el 9 y el 10 de junio, en Sucre, el 76,20% también le dio la espalda al Presidente.

El hecho de que el señor Morales haya gobernado este país por dos gestiones consecutivas con un respaldo de votos superior al 50%, primero, y 60%, después, lo legitimaba claramente para tomar decisiones, siempre y cuando su gobierno no se saliera del marco de la democracia. Ahora que la democracia boliviana deja mucho que desear, con asilos por persecución política, injerencia en la Justicia y falta de respeto a los derechos humanos, ese apoyo ha caído a casi la mitad, según los datos de Fides y de alguna otra encuesta similar.

Evo Morales no sabe ser prudente. Si supiera, daría un paso al costado para que las futuras generaciones lo recuerden como un hombre, al final de su mandato, profundamente democrático; un hombre que pese a sus errores tuvo la grandeza de “colgar los cachos” a la hora adecuada y tras entender que su momento de jugar al fútbol, siendo Presidente, había terminado. ¡Qué tristes se ven aquellos que son rechazados y de todos modos insisten, machacones, en estar donde no los quieren!

Se le viene la noche al Gobierno. Hace frío, ¿no? Y la que les espera a los novios en Tiwanaku... El pronóstico, empero, dice: “mejorando por la madrugada”. ¡Grande, Pa! ¡Fusil, metralla, el pueblo no se calla!

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