Columnistas

Concurso de pintura en Tarata

Cada concursante podía participar con dos cuadros, uno de taller y el otro pintado allí mismo.

La Razón (Edición Impresa) / Xavier Albó

23:40 / 11 de febrero de 2017

Gracias a estar exiliado en Cochabamba por razones médicas, y por invitación de la familia de Nelson Antequera y Gabriela Canedo, el sábado 4 de febrero pude viajar a Villa Recreo, unos dos kilómetros al norte de Tarata, en el Valle Alto, para gozar de la excelente iniciativa de los hijos del pintor y escultor tarateño Osvaldo Sánchez (fallecido en 2012): secundando un sueño de su finado padre, han organizado el I Concurso de Pinturas con un premio único de 1.000 dólares para el ganador cuyo cuadro premiado pasa a la familia (ahí vive la viuda Enriqueta Canedo); otros dos cuadros (a la hora de la verdad, fueron tres) reciben menciones honoríficas sin retribución en efectivo.

Cada concursante podía participar con dos cuadros, uno de taller y el otro pintado allí mismo en la últimas 48 horas. Se inscribieron 52 concursantes incluidos varios de otros departamentos. Esta modalidad permitió también una gran riqueza de estilos: retratos, rostros (el pintor inspirador nos dejó muchos autorretratos), personas, multitudes; y, sobre todo, paisajes tanto rurales como urbanos.

Los paisajes son lo que más abunda, por ejemplo, en el reportaje que dedicó al encuentro el periódico Los Tiempos el pasado lunes 6 de febrero y también en las obras frescas, pintadas ahí mismo esos dos días: ¿quién no iba a inspirarse en ese paraíso? Hay también arte abstracto (más en las obras de taller, incluidas algunas en relieve). Las técnicas son también variadas: al carbón, como los claroscuros que tanto gustaban al ya finado inspirador de esa iniciativa, o al óleo, acuarelas, fuertes coloridos... 

Como nosotros estuvimos el segundo día, se veía a bastante gente pintando y lo único que estaba ya expuesto eran las obras de taller más, en otra parte, obras del ya finado Oswaldo Sánchez. Al irnos, ya pasadas la seis de la tarde, iban llegado carros con las obras pintadas esos días en otros ambientes cercanos, incluidas las ciudades vecinas de Tarata y Cliza.

Por el periódico sé que la ganadora fue Rosmery Mamani; se nominó también a otros tres finalistas: Darío Antezana, Remy Daza y Rina Mamani.

Fernando Ugalde, uno de los organizadores, me ha reiterado algunos dichos que viene al caso repetir: “No hay obra de arte maestra que no venga aconsejada por el diablo”, aunque me lo contrapuntea con otro: “Los ángeles no aconsejan, lo guardan”. O el siguiente del cubano César Lezama Luna. quien sin ser castrista optó por quedarse es su patria hasta la muerte: “La realidad es la imagen de lo invisible”.

Walter Sánchez Canedo, hijo del pintor, está poniendo también en marcha otra iniciativa más económica para estimular a la gente local a invertir en sus lugares de origen. Ha sembrado un amplio alfar para establecer un corral de cuyes (el conejo andino, sin cola) utilizado en tantas comidas, uno de los platos favoritos del también tarateño René Barrientos, quien pasó su infancia en el internado del convento.

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