Columnistas

Constituir nuestros pueblos

Nos está faltando la voz de la mitad de la población que constituye, que construye, este país

La Razón / Con la punta de la aguja - Julieta Paredes Carvajal

00:00 / 11 de agosto de 2013

Después de momentos muy difíciles dentro de este proceso de cambio, donde se atentó contra la unidad de nuestro país so pretexto de autonomía, hoy estamos atravesando una etapa, donde tenemos tiempo para reflexionar. Por ejemplo, las últimas semanas se fue dando una interesante discusión sobre la despenalización de las decisiones de las mujeres acerca del aborto. Discusiones donde los cristianos moralistas y de doble moral quedaron encerrados dentro de su hipocresía, con acusaciones virulentas que salen de sus bocas pero que no son argumentos ante la realidad de miles de mujeres, empobrecidas económicamente, que se ven en la terrible decisión de abortar.

Estamos construyendo nuestro país, estamos profundizando los argumentos, estamos reflexionando, quitándonos los prejuicios, miedos y tabúes; y esto de todas maneras nos acerca unas a otros.

Otro tema igualmente importante que se enlaza al anterior, a través del concepto de autonomía, es el camino de los estatutos autonómicos y las cartas orgánicas. Es un camino que se ha hecho y se continúa haciendo, mirando permanentemente la Constitución Política del Estado Plurinacional con mucho miedo de ser declarados inconstitucionales; y es que estamos olvidando el camino de la Asamblea Constituyente, donde nos dimos cuenta que la Constitución es una obra del pueblo, que se pudo escribir incluso con la participación de hermanos y hermanas analfabetas en castellano, porque sabían y sentían lo que querían decir.

La Carta Magna no es una señora enojona, que nos va a castigar sino repetimos lo que ella quiere. Tampoco el Estado Plurinacional es un caballero al que le pedimos cosas y regalos. Constituir un país y constituir un Estado Plurinacional es una acción, acción de las mujeres y hombres de todos los territorios que conforman Bolivia. Constituir es fundamentalmente verbo, estamos constituyendo, estamos construyendo el Estado del pueblo, el país que queremos. Por eso los estatutos autonómicos y las cartas orgánicas deben recoger el espíritu de ese valioso momento.

Los tiempos no ayudan en este camino de constituir y construir nuestro país; tenemos un corto tiempo antes de que se desate el momento electoral donde se tratará de destruir al otro. En este contexto difícilmente vamos a poder reflexionar, pero podemos intentarlo, escuchando qué dicen las otras y los otros que no piensan como nosotros. Nos está faltando la voz y las decisiones de la mitad de la población que constituye, que construye, este país, o sea las mujeres que no tenemos vehículos y formas de canalizar nuestra opinión. Es un saludo a la bandera decir: las mujeres son recogidas en la paridad. Debemos encontrar los mecanismos para garantizar la efectividad de esa supuesta paridad, pues las autoridades mujeres, concejalas, asambleístas, etcétera, no son respetadas, son acosadas, golpeadas e incluso asesinadas por ejercer el mandato de su pueblo y mantener su opinión y control social. Constituir nuestros pueblos es construir nuestros pueblos donde queremos vivir bien, y las mujeres somos la mitad de cada pueblo, sabemos y queremos también vivir bien.

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