Columnistas

Costumbres socioeconómicas

El trato no es vertical, sino horizontal, no existe un patrón o un jefe, sino un compañero de trabajo

La Razón / Felix Layme Pairumani

00:32 / 14 de febrero de 2012

En una novela escrita en aymara, una familia va al campo a escarbar papas. Mientras realizan esa faena, los nietos, que a su vez son residentes en la ciudad y algunos estudiantes universitarios, van preguntando a los abuelos y tíos sobre una serie de temas. ¿Qué es la sataqa?, preguntaba la joven; ¿qué es el ayni?, interrogaba el joven; ¿qué es la mink’a?, ¿qué es waki?, preguntaban los otros. Hoy, el afán de saber de estos jóvenes sobre su cultura materna es evidente. Antes, los conocimientos del campo eran tomados de forma peyorativa y eran soslayados como algo sin importancia. Sin embargo, actualmente estos hechos son motivo de reflexión. Por eso aquí se presenta un ensayo de explicación didáctica de los mismos, para completar la comprensión de la lógica económica de la reciprocidad.

Este es un panorama general de las instituciones o entidades económicas, algunas son prácticas agrícolas y otras son instituciones más bien de corte social o cultural. Las unas corren serios riesgos de desaparición, las otras son muestras de solidaridad de prácticas socio-económicas aymaras aún vigentes. Estas instituciones económicas aymaras son: sataqa, ispalla, tawaylla y umaraqa. En profundidad tenemos: ayni, mink’a, jayma y waki.

Sataqa es el acto de dar tierra al que no la tiene con el fin de ayudarlo en la siembra. Ispalla es el escarbe de papa con fiesta; por el ayni, aquellos que iban a recoger papa se les daba una recompensa razonable en especies por su ayuda. Tawaylla es el desgrane de la quinua y la qañawa, se realiza con cantos y bailes durante las tardes. Umaraqa es otra de las prácticas de ayni en la labor de roturación de la tierra. El dueño convocaba a sus vecinos por medio de una humareda. Hasta hace poco, esta práctica aún existía en la provincia de Aroma.

Las actividades propias de la sociedad comunitaria son: ayni, mink’a, jayma y waki. Ayni (reciprocidad) es el acto de dar al otro en la necesidad, y cuando el otro también necesita se le devuelve el ayni. En esta práctica, “cuanto más das, más eres”, allí reside su poder. Es algo así como: “Hoy por ti, mañana por mí”, y sólo un sinvergüenza no devuelve el ayni. Cuanto más ayni se tiene, más fácil se hace el trabajo. Para recibir, antes se tiene que haber dado el ayni.

Mink’a es un contrato de trabajo: se paga en especie; hoy en día, en dinero. El trato no es vertical, sino horizontal, no existe un patrón o un jefe, sino un compañero de trabajo para realizar la obra, muchas veces en forma conjunta. Jayma es un trabajo comunitario, realizado de manera festiva, por parte de todos los miembros de la comunidad en beneficio propio. Es algo así como todos para todos, pero en son de fiesta y es la mejor muestra de lo comunitario. Waki es un convenio al momento de partir, es una de las instituciones económicas perfectas de la reciprocidad aymara; quiere decir complementariedad, algo así como: “Yo pongo el terreno y tú la semilla”.

Es muy probable que en otras regiones estas mismas instituciones económicas tengan otros nombres. Sin embargo, el fondo será el mismo o sufrirá alguna variación. Esto se debe a la diversidad que es su ley natural de concepción y visión del mundo.

Bajo su lógica trivalente, los pueblos andinos han sostenido el difícil arte de complementar o innovar entre lo propio y lo ajeno, entre el viejo sistema y el nuevo. Fue una tarea realmente difícil, fueron necesarios unos 50 años del siglo XVI pra comprender este sistema. Luego, por siglos lucharon por expulsar a los españoles, y al no conseguirlo, optaron por un nuevo sistema económico: el ecléctico, les costó otros 50 años del siglo XX el aplicarlo.

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