Columnistas

Crisis en el cuerno de África

Más de 13 millones de personas están afectadas por el hambre en Somalia, Etiopía y Kenia, y se calcula que en 2011 murieron entre 50 mil y 100 mil personas en la región. Hay diferentes lecturas sobre los motivos detrás de esta crisis.

La Razón

00:00 / 05 de febrero de 2012

Falta de prevención y desarrollo

Crisis como la del Cuerno de África ponen de relieve la importancia de una apuesta firme por la prevención y el desarrollo. Las organizaciones humanitarias, gracias a lo que llamamos sistemas de alerta temprana, avisamos de la evolución y los riesgos que amenazan a la población que vive permanentemente en la pobreza extrema, pero la respuesta masiva solo llega cuando se produce una emergencia. El trabajo a largo plazo en prevención y desarrollo es el que puede evitar este tipo de crisis, y para ello es necesario el compromiso permanente en cooperación y en el ámbito internacional. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó en 2010 de la inminente crisis humanitaria en Cuerno de África y ya en ese momento amplió su acción, en colaboración con gobiernos de la región, ONG y organismos internacionales. Esa acción y la de otras organizaciones ha permitido que esta emergencia no haya tenido dimensiones aún mayores, se han salvado muchas vidas. Pero no debemos olvidar que fue a partir de julio de 2011, cuando se declaró hambruna, cuando la comunidad internacional empezó a responder para paliar las consecuencias de esta terrible crisis.

                                                                                                                                         Paloma Escudero, es directora de Unicef en España.

Especulación financiera en la hambruna

La incidencia de la sequía sobre la hambruna en el Cuerno de África es sólo la punta del iceberg. El mercado de los alimentos del mundo se basan en las reservas de cereales de sólo algunos países exportadores que son quienes establecen los precios y (deben) garantizar el suministro. Un acuerdo informal que se arrastra desde la crisis de los precios de los alimentos de 1972-74 (y que en 2007-8 ratificamos su ineficacia) es lo que ha provocado una especulación financiera desbocada sobre los alimentos y una volatilidad de precios para mayor ganancia (de especuladores). Se distorsionan los mercados internacionales, pero sobre todo los vulnerables mercados internos de los países más pobres. La subida de precios del petróleo y el abandono agrícola sirven en bandeja una inflación, que en África parece correr más que en otra parte del mundo (debido a su gran dependencia de importaciones de alimentos). Por ejemplo Etiopía, aunque incrementó un 50% su producción de maíz, los subsidios a los fertilizantes debilitaron aun más su precario saldo fiscal y 3 millones de personas necesitan ser hoy alimentadas desde fuera. No es cuestión de cooperación al desarrollo, es cuestión de una política internacional equilibrada y no inclinada hacia las economías más poderosas.

                                                                                                                     Kattya Cascante, es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología.

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